
Querido Espejismo:
Te definen como una ilusión óptica, como un ver en la lejanía una especie de espacio acuoso, que no existe. ¡Cuántas veces mi padre, cuando nosotros, pequeños e incrédulos en carretera nos hacía "trampas" con los espejismos, viajando por el país y eran largos y largos los caminos! Siempre nos decía , "miren el charco de allá, a lo lejos" y cuando se suponía llegábamos a él, no había nada, desaparecía bajo las ruedas del auto el reflejo del agua que nunca pasábamos.
Luego de tenernos un rato bajo el encanto de la magia de lo inexplicable, nos aclaraba que esa ilusión se llama "espejismo".
¡Cómo absorbían mis ojos, mis sentidos, lo que parecía algo como sacado de un sombrero de un cineasta! Temblaba el agua a lo lejos, se veían los árboles reflejados en ella, un espejo en el asfalto. Un algo que no existe.
Pero sí existe una explicación lógica: (Tomado de Wilkipedia)
"Un rayo luminoso, al pasar de un medio a otro de índice de refracción diferente, sufre un desvío; cuando ese rayo llega al ojo de un observador, éste lo ve venir no ya de su frente, sino del punto donde ha sido desviado. Si el rayo pasa sucesivamente por varios medios de índice de refracción creciente o decreciente, sufrirá otros tantos desvíos cuyos efectos se sumarán. El conocimiento de esos fenómenos de refracción permite comprender el espejismo.
En los desiertos tropicales, en contacto con el suelo tórrido, el aire se calienta y su densidad varía a partir de aquél. Como el índice de refracción depende de la densidad, un rayo de luz reflejado por un objeto lejano, hacia abajo y en la dirección del observador, va experimentando refracciones sucesivas al atravesar las distintas capas de aire: su inclinación hacia el suelo es cada vez menor y, tras llegar a la horizontal, el rayo sufre nuevas refracciones, aunque esta vez hacia arriba. Así es como, tras haber descrito una trayectoria curva de convexidad dirigida hacia abajo, llega al ojo del observador, que ve en el suelo (espejismo inferior) una imagen poco neta del objeto. Ahora bien, como otros rayos de la misma procedencia llegan también directamente al ojo del observador, éste tiene la impresión de ver a la vez el objeto (por ejemplo, una palmera en un desierto) y, al pie del mismo, una segunda imagen invertida, como si esta palmera se reflejara en una superficie líquida inexistente. Por eso, en las horas más calurosas del verano, la imagen del cielo parece venirnos del asfalto de la carretera, si está muy caliente, a la vez que ésta nos parece mojada.
Es excepcional que la trayectoria de los rayos luminosos sea convexa hacia arriba (espejismo superior); de producirse, un barco, una montaña, etc., parecen flotar en la atmósfera."
En los desiertos tropicales, en contacto con el suelo tórrido, el aire se calienta y su densidad varía a partir de aquél. Como el índice de refracción depende de la densidad, un rayo de luz reflejado por un objeto lejano, hacia abajo y en la dirección del observador, va experimentando refracciones sucesivas al atravesar las distintas capas de aire: su inclinación hacia el suelo es cada vez menor y, tras llegar a la horizontal, el rayo sufre nuevas refracciones, aunque esta vez hacia arriba. Así es como, tras haber descrito una trayectoria curva de convexidad dirigida hacia abajo, llega al ojo del observador, que ve en el suelo (espejismo inferior) una imagen poco neta del objeto. Ahora bien, como otros rayos de la misma procedencia llegan también directamente al ojo del observador, éste tiene la impresión de ver a la vez el objeto (por ejemplo, una palmera en un desierto) y, al pie del mismo, una segunda imagen invertida, como si esta palmera se reflejara en una superficie líquida inexistente. Por eso, en las horas más calurosas del verano, la imagen del cielo parece venirnos del asfalto de la carretera, si está muy caliente, a la vez que ésta nos parece mojada.
Es excepcional que la trayectoria de los rayos luminosos sea convexa hacia arriba (espejismo superior); de producirse, un barco, una montaña, etc., parecen flotar en la atmósfera."
Esa es la explicación lógica, de esta ilusión óptica.
Pero aqui me detengo y pienso...pero más que pensar quizás...siento y te escribo entonces, como la ilusión que fuiste o la quimera que se extinguió en un fuego sin maderos, sin rayos que encendieran la pasión del amor, o la verdad del sentir en ambas direcciones.
Has vivido en mí ¡tantas veces!, he pasado por calles, cruzado esquinas, encontrado un libro, un verso, un poema, tirado al desgaire de una ilusión, de una conquista, de un creer que al fin eras tú la verdad cierta que dejaba atrás el espejismo de la vida.
Te escribo a ti, a lo que mi ojo creyó ver, a lo que mi corazón loco y desvariando sintió en medio de este avatar, arrebol de todos mis sentires.
Te escribo a ti, Espejismo al que nunca llegué, a pesar de la carrera sin fín que mi alma emprendió en pos de ti.
No sé si mis ojos volverán a ser niños en la creencia de la ilusión que allá, adelante, más allá, en el medio de la carretera, hay una laguna, un río, un lago o un mar pleno de vida y de mañanas.
Sólo sé que hoy estoy llena del espejismo que viví en el engaño de un amor que se engañó a sí mismo.
Con todo mi afecto, a pesar de las desilusiones, me despido de ti, hasta siempre...
Yo.
