viernes, 10 de mayo de 2019

Mensajería interna...esa, la del corazón





EM/ ¿Cómo habrá amanecido Ella de sus males físicos?

          No quiero preguntar por los del alma, que son como los míos, naves abandonadas o                  restos de naufragio hundidos en un mar de apariencia serena.

EU/  Ella, la que asila en si a la palabra, la que imagina cielos de colores entre montañas                  mientras presiente el mar.
          Ella, la que sufre de nostalgias, la que despierta entre los sueños de albas amorosas.
       
          Esa Ella, está mejor.

EM/  Ella, alguna vez me preguntó si sus letras se parecen a sus besos.

EU/   ...y,  quizás,  Ella, en medio de una ensoñación respondió: no lo sé, si te atreves...


Mayo, 08 de 2019


lunes, 18 de diciembre de 2017

A unos abrazos

A unos abrazos



Sí, esta carta va dirigida a unos abrazos.  El primero, a  aquel abrazo que nos conforta, el que nos abriga el alma, por el que daríamos hasta lo que no tenemos por sentirlo. El abrazo de mamá. Mamá, la que mora en esa dimensión desconocida, pero que en mi fe, deseo de todo corazón exista y que esté gozando del paraíso prometido.

Y luego, a tu abrazo. Sí, el que tantas veces he imaginado. Aquel que sueño pensando en tu casa con balcón, porque imagino tu casa en alto y con balcón, donde podríamos mirar a selene que juguetea con las nubes, que osadas ellas,  pasan coqueteando con el viento que las mueve hacia inciertos horizontes.  Y allí, bajo la luz de las estrellas, sintiendo la suave brisa de la noche,  tu hombro, tus brazos puedan ser ese cobijo que ansía mi ser.

Qué total demencia, qué injusta la vida, o el vivir, que nos arrebata lo amado de sangre y entraña y levanta muros en la ausencia de lo no vivido, mirando hacia atrás, por trasiegos de constantes ironías y tontas acciones que hacen del presente nostalgias y soledades sin fín.

Así que vayan estas líneas a donde el viento las lleve, como a esas nubes  que parecen algodón.


Sin más,

Yo, la de las cartas ausentes.
Diciembre 18 de 2017




jueves, 4 de mayo de 2017

Descubrimiento

Poema de quien en vida fuera y sigue siendo a pesar de su partida, gran poetisa, sensible músico de las letras y las melodías eternas.





Descubrimiento


Hoy una nueva sensación me invade,
necesito arroparme con tu seno
tibio, suave, redondo, solitario,
cuenco de leche, savia de otras vidas,
pródigo manantial que me inmunice
contra el riesgo de andarme perseguida.

Voy sobre mis pupilas descubriendo,
palpando el goce de un monte circundado
donde crece tu instinto en una lanza,
mutilado gemelo que defiende
la tardía avidez con que amamantas
esta nueva niñez que me sorprende.
   
Hoy quiero que arrodilles tu universo
a los pies de este nido de mi cuerpo,
que me lo vuelvas tenso, tembloroso,
delirante, febril, incoherente,
que tu lengua en su traje de abanico
desbroce mi jardín de tantos ecos.

Necesito esconderme tras tu seno,
porque una nueva sensación me invade.
hoy quiero sin consuelo que me toques,
hoy quiero que me ciñas las entrañas,
hoy quiero en realidad que tú me habites,
hoy quiero me muerdas hasta el alma.

C. L. Pinto P.
Octubre 21 de 2009

jueves, 25 de agosto de 2016

Tal cual me llegó

Tal cual me llegó, como un escrito "anónimo" así lo comparto. Sentí al leerlo como si en una
reunión de amigos, mucho  de lo aquí expresado,  fueran mis ideas, mi parecer.




¿Qué se siente  ser vieja?

El otro día, una persona joven me preguntó: -¿Qué sentía  ser vieja?-
Me sorprendió mucho la pregunta, ya que no me consideraba vieja. Cuando vió mi reacción, inmediatamente se apenó, pero le expliqué que era una pregunta interesante. Y después de reflexionar, concluí que hacerse viejo es un regalo.
A veces me sorprendo de la persona que vive en mi espejo. Pero no me preocupo por esas cosas mucho tiempo. Yo no cambiaría todo lo que tengo por unas canas menos y un estomago plano. No me regaño por no hacer la cama, o por comer algunas "cositas" de más. Estoy en mi derecho de ser un poco desordenada, ser extravagante y pasar horas contemplando mis flores.
He visto algunos queridos amigos irse de este mundo, antes de haber disfrutado la libertad que viene con hacerse viejo.
-¿A quién le interesa si elijo leer o jugar en la computadora hasta las 4 de la mañana y después dormir hasta quien sabe qué hora?-
Bailaré conmigo al ritmo de los 50's y 60's. Y si después deseo llorar por algún amor perdido...¡Lo haré!
Caminaré por la playa con un traje de baño que se estira sobre el cuerpo regordete y haré un clavado en las olas dejándome ir, a pesar de las miradas de compasión de las que usan bikini. Ellas también se harán viejas, si tienen suerte...
Es verdad que a través de los años mi corazón ha sufrido por la pérdida de un ser querido, por el dolor de un niño, o por ver morir una mascota. Pero es el sufrimiento lo que nos da fuerza y nos hace crecer. Un corazón que no se ha roto, es estéril y nunca sabrá de la felicidad de ser imperfecto. Me siento orgullosa por haber vivido lo suficiente como para que mis cabellos se vuelvan grises y por conservar la sonrisa de mi juventud, antes de que aparezcan los surcos profundos en mi cara.
Ahora bien, para responder la pregunta con sinceridad, puedo decir: -¡Me gusta ser vieja, porque la vejez me hace más sabia, más libre!-.
Se que no voy a vivir para siempre, pero mientras esté aquí, voy a vivir según mis propias leyes, las de mi corazón. No pienso lamentarme por lo que no fue, ni preocuparme por lo que será. El tiempo que quede, simplemente amaré la vida como lo hice hasta hoy, el resto se lo dejo a Dios.
Anónimo

sábado, 26 de diciembre de 2015

¡Madre!


¿Cómo hacer con este vacío? ¿Cómo poder seguir en esta orfandad?
Mamá, me dueles, te extraño. No hay palabras, huyeron, no hay nada que me consuele...¡nada!

sábado, 28 de noviembre de 2015

Dejar ir

Encontré un cartelito de esos que te hacen pensar, de los de moda en todas partes, los que son como grafitis virtuales y que todos usamos en algún momento ante el encuentro de palabras que hablan de lo que una siente, piensa, medita.

A veces no son necesarias más palabras, ni filípicas reflexiones, a veces, en verdad, sólo basta el cartelito con la máxima que nos detuvo en el impacto, de lo que llevamos mascullando hace rato largo...



lunes, 9 de noviembre de 2015

De vez en cuando un poema es una carta nunca escrita

SI ME DICES QUE VIENES
(Autora: Teresa Coraspe-Nacida en Soledad, Estado Anzoátegui, Venezuela)
II
Pero si me dices que vienes 
me apresuraría a esconderme entre tus brazos 
para que no vengas.
Estoy desempolvando los olvidos
los siento sobre la mesa
y les coloco flores
rojas como el amor
ese que tú no sabes que existe
y vive entre botellas vacías o tazas de café
porque en cada sorbo
creo que estás/
escondido detrás de las persianas
de puertas y ventanas que no existen
en este lugar de penumbras
donde el claroscuro dibuja tu silueta
hasta ese horizonte donde moras. 
Y de allí vienes
en noches de tormenta
y dejo que me abraces
con esa manía tuya de lo lejos
señor de las lunas perdidas
que mi boca ha buscado
con el instinto roto de no hallarte
y sólo persiste este torbellino de nieblas
este raro espejismo/ 
este espejo cuarteado
donde te ocultas y me niegas.

Teresa Coraspe

domingo, 4 de octubre de 2015

Vittorio Gassman - Verra' La Morte e Avra' i Tuoi Occhi




 Verrà la morte e avrà i tuoi occhi


Verrà la morte e avrà i tuoi occhi
- questa morte che ci accompagna
dal mattino alla sera, insonne,
sorda, come un vecchio rimorso
o un vizio assurdo. I tuoi occhi
saranno una vana parola,
un grido taciuto, un silenzio.
Così li vedi ogni mattina
quando su te sola ti pieghi
nello specchio. O cara speranza,
quel giorno sapremo
anche noi che sei la vita e sei il nulla.


Per tutti la morte ha uno sguardo.
Verrà la morte e avrà i tuoi occhi.
Sarà come smettere un vizio,
come vedere nello specchio
riemergere un viso morto,
come ascoltare un labbro chiuso.
Scenderemo nel gorgo muti.

È una poesia di Cesare Pavese.


Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
- esta muerte que nos acompaña
de la mañana a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un vicio absurdo. Tus ojos
serán una vana palabra,
un grito acallado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando sola sobre ti misma te inclinas
en el espejo. Oh querida esperanza,
también ese día sabremos nosotros
que eres la vida y eres la nada.


Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como abandonar un vicio,
como contemplar en el espejo
el resurgir de un rostro muerto,
como escuchar unos labios cerrados.
Mudos, descenderemos en el remolino.


Una poesía de Cesare Pavese

domingo, 20 de septiembre de 2015

A la Verdad

“Vale más saber una verdad, aún cuando sea difícil, vergonzosa o trágica, que ocultarla, porque aquello que se calla, es subordinado o adivinado por los otros y ese secreto, se convierte en un traumatismo más grave a largo plazo”
Claudine Vegh


Querida Verdad:

He sido siempre una abanderada de la verdad. Te prefiero aún siendo cruel,  que a la mentira, por más que la justifiquen, aunque habrá quien replique, que también la verdad tiene muchas caras y se  expresa según el cristal con que se mire.



De pronto, me detengo y pienso en las mentiras que envuelven vivir tras las máscaras que obliga la sociedad, la familia, los amores ocultos, la distancia en la memoria.  Me siento tonta útil de ti, de la verdad que quisiera gritar, de este torbellino  de velos grises ante los espejos que voy encontrando. Ser fiel a sí misma es el mayor de los retos, y lo soy, callada, sonriente, triste, enojada, superada por cada situación que vivo mordiéndome los labios y como dice Claudine Vegh, "
aquello que se calla, es subordinado o adivinado por los otros y ese secreto, se convierte en un traumatismo más grave a largo plazo”
Quizás por eso, dentro de mi mundo callado y tras las puertas de mi casa, pero bullicioso y sincero al retribuir el sentimiento que no se oculta cuando alguien toca mi corazón, no concibo, más mentiras y silencios y engaños y ocultamientos, porque exploto ya, a mis años otoñales, con la ira de llegar a los límites, a la frontera del abismo de no reconocerme ante palabras que saltan sin ser mis palabras habituales, que deploro por herirme más, quizás, que a quien van dirigidas.

Te escribo Verdad, porque ante cada papel donde se refleje mi tinta derramada, un mucho de ti en mi va de la mano, eludiendo las zarzas que dejan los engaños hechos de silencios.

Sigo mi camino, bajo mis pies el crujir de las hojas secas, con ellas, los recuerdos  se alejan día tras día sin piedad  de mi memoria.

De ti siempre seré, Verdad, porque a pesar de todo, te prefiero sin menoscabo alguno.

Sin más, recogiendo antifaces, se despide de ti,

Yo.


martes, 1 de septiembre de 2015

A los melindres



¡Ah! ¡Vaya con las palabras! Ayer sin más, me topé en una página web en la que a veces, vamos, en la que rara vez escribo pero visito, un escrito breve titulado: "Melindres". Y de pronto, recordé los famosos melindres, que nada tienen que ver con  su significado de:  

"remilgo, escrúpulo, ñoñez, cursilería, amaneramiento, ridiculez" No, sino con esas rosquillas acarameladas, tan de esta región donde vivo, aunque sean de origen gallego.


Y el dulzor llegó a mi boca, porque muchas veces he elaborado, melindres caseros,
dejando atrás esa amargura que trae a veces en fardos la vida, en el vivir que nos toca.
Ser melindroso es  algo, que a pesar de las querencias de ser valiente, de enfrentar con arrojo las batallas que vamos sorteando, nos atrapa en sus redes y troca en amargos los dulces placeres. 


Cierto es y siempre mantengo, que a pesar de los desengaños, de los zarpazos, de las garras  ensangrentadas de tanto asirse a la esperanza, hay que mirar hacia adelante, oteando horizontes o encontrando luz en las estrellas.  Aparcar el miedo a un lado del camino. Mientras tanto, por qué no, ir saboreando algún melindre que endulce la boca que guarda los besos, que añoran al amor que espera,  a la vuelta de la esquina aquella.



Yo.

(Con moraleja incluida: Cada palabra tiene un haz y un envés)


viernes, 7 de agosto de 2015

Quizás un café




quizás un café
 en una  larga historia contada a trazos 
entre las luces de un atardecer
quizás un silencio
que llene toda la vida de alguna ausencia

quizás un viaje
a la Toscana calle donde algún poema
desgaja amores en los pétalos que el viento lleva

quizás un café 
por aquel encuentro 
que nunca se dió



Esmeralda Urrutia
07/08/2015

miércoles, 8 de julio de 2015

Al silencio

Necesario a veces, incomprensible en otras. Siempre vago, siempre extraño, siempre en la nada de cada todo que se desvanece en el vacío del silencio.

A veces te busco, trato de escucharte, remembranzas atropellan la memoria, querencias arrasan al corazón.
Y sin embargo,   a pesar de todo, hay una espina que habla de ignorancias al callar. Imagino espaldas que huyen hacia otros horizontes. Imagino desprecios, imagino...

Incomprensible silencio.



sábado, 31 de enero de 2015

Carta a la obsesiva...¡soledad!


¡Cuántas veces he leído en tantos escritos, escuchado en tantas canciones, el saludo que te nombra: hola soledad!
No seré menos:

Hola soledad.

Con minúscula, que la S así, grande, te hace sujeto con nombre propio, nombre de mujer con mirada triste, con las manos cruzadas en el regazo vacío; sin embargo, a pesar de letra pequeña, eres inmensa en lo que tocas y abarcas y vives y encarnas, porque, como siempre en emociones, en sentimientos volcados en palabras de ermitaños, de huraños refugiados en apartes mundanos, eres la compañera intangible, la novia sin velo y ramo de flores, la que espera al amado o a la amada, la inasible entre lo etéreo y lo palpable, la presente en la ausencia, la que abraza y abrasa sin mediar en la vida que te contiene.

Hola soledad. No sé en qué momento te instalaste en mi habitación, en mi cama, en la casa que habito, en las calles que recorro, en la mirada que otea horizontes lejanos. No lo sé. Sólo sé que siento tu mordida en mi alma, el desgarro en la muda voz que se ahogó en mi garganta.

Y de pronto, los versos de Nelly Fonseca Recavarren, en su poema Soledad se imprimen en mis pupilas:

Mi madre debió llamarme
Soledad.

Nombre inmenso como el cielo;
nombre amargo como el mar...
Mi madre debió llamarme
Soledad.

Soledad, porque mi boca
se ha olvidado de besar;
porque las rosas se mustian
sin abrirse en mi rosal,
mi madre debió llamarme
Soledad.

Un ángel negro, a mi vera,
siembra más huertos de sal,
Jazmín que mi mano toca
no florece jamás.
Mi madre debió llamarme
Soledad.

Me llaman con otro nombre
que suena a plata y cristal.
Me llaman, mas no respondo;
pues, en mi lírico afán,
yo sé que debí llamarme
Soledad.

Soledad de noche oscura
que presagia tempestad.
Soledad de campo raso
sin un árbol ni un cantar.
Soledad de lo infinito:
soledad de cielo y mar...
soledad como la mía:
¡Soledad!


¿Qué más decir ante este incuestionable poema que lo dice todo en el presagio de toda tempestad?
Me siento exiliada de mí misma, me siento forastera de mi vida. Nada más puedo escribir, se duermen mis dedos ante el teclado. La mano siempre extendida, se cierra en un puño apretado que hace sangrar la palma, gesto involuntario en el poco lírico afán de atraparte soledad, para dejarte ir.

Miro a mi alrededor, escucho el silencio...pesa, duele.

Sin más, hasta siempre...soledad.

Yo.

lunes, 5 de enero de 2015

Al amor



¿Cuándo no es propicia una carta al amor?

Adquieres alma, porque estás hecho de alma, adquieres piel, en los seres que despiertan tu emoción, haciéndose sentimiento. Eres tangible en lo intangible.

Saltas en el trampolín que es la vida. Eres risa, llanto, alegría, tristeza, nostalgia, melancolía, felicidad a ratos, angustia a momentos y todo ese sentir que nos abarca, que nos mueve y guía con el timón de tus apetencias.

Navegas por mares ignotos, naufragando la lágrima que se formó en alguna mirada que te supo ausente, regresas a la playa, vuelves a los ríos, a los deltas y así a los mares de siempre, yendo a la deriva.
Vuelas cual águila indómita sobre riscos escarpados, cual colibrí multicolor libando la miel de la flor que se entrega a tus devaneos. Saltas y vuelves a saltar en este trampolín sin mella, sin descanso que es la vida.

Y, a pesar de todo, a pesar que te encuentre "en el rescoldo de una columna quebrada", seguirás siendo el motor que impulse el vivir.

¿Cómo no escribirte amor, una carta?

Siempre tuya.

Yo.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Carta a ese adiós que se resiste


Carta a ese adiós que se resiste



Cuán difícil resulta decir adiós, cuando la página del libro de nuestra historia , se aferra a los dedos, se resiste a pasar a otra página, a perderse en el tiempo, arrancada al viento.

Cuán difícil resulta y resultó, aparcar en algún lugar del corazón, lo que la razón dicta como deseable en el pasar la emoción, el sentimiento.

Cuán difícil resulta, no pensar…en ti.

Yo.


PD. Podría seguir escribiendo hasta el infinito, la noria que “resulta” al decir…¡adiós!

viernes, 10 de octubre de 2014

Carta a todas las abuelas boticarias



Queridas y entrañables abuelitas:

Hoy he sentido nostalgia por las mías y en ellas rindo homenaje a todas las abuelas de ayer y de siempre, repito, siento nostalgia por mis abuelas sabias, enciclopedias andantes,  ante la mirada atónita de los nietos. Hoy, ante algunos malestares de salud, recordé lo bien que sabían de esa medicina natural, de aquella que en un jardín encontramos para esos males que nos agobian, pues ante su sapiencia, solían decir que los "matasanos" sólo recetaban y recetaban pastillas que quién sabe qué otro mal causaban. Para qué recurrir, según ellas, a pastillas antinflamatorias que decían, compuesto de ananás, cuando podías consumir la antiséptica y maravillosa piña, en jugos o saborearla en rodajas?

Sí, recordé a mis abuelas, a las abuelas de mis amigos y a mis padres que en mi niñez practicaron mucho de esa medicina de botica natural, inculcando que no sólo con químicos frabicados en laboratorios se puede, por lo menos, depurar, sanar, limpiar, el organismo.

En tropel llegaron a mi, el anis, el ajo, la menta, la manzanilla, el boldo, el hinojo, el jenjibre, la salvia...etc.  Depurativos estos, que agregan salud a nuestro sistema digestivo, circulatorio, y más etcs.


Decían mis abuelas, "mijita si estás nerviosa una tizana  de tilo, de toronjil o maría luisa, no te vendría mal, o unas goticas de valeriana."

Extraño a mis abuelas, a mi madre que sigue aquí, que cuido, pero no está. A mi padre, bordón de los remedios heredados en su infancia en esos pueblos donde nació y ocurrió su niñez. Extraño esa botica infinita de tantos remedios que para todo tenían en ellas la respuesta oportuna y la cataplasma segura de la sanación.
¿Cómo olvidar que cada vez que carraspeaba, estornudaba o me quejaba de un dolor raro de garganta o de pecho, por los pulmones, me decían en tropel las abuelas,  no te olvides de tomar limón con miel, el remedio para toda constipación?

Y aquí estoy, con mi vaso en cuartos lleno de limón y miel, la medicina eficaz para todo mal.

Las extraño abuelas, que sí, las extraño.

Besos desde mi alma,  a donde quiera que estén sus almas.

Yo.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Y...un día de ayer recibí esta carta



Imposible
Todo ahora es distinto,
ya  la esquirla no es el pobre tiempo
que tonto perece aburrido y laxo.
Ahora aquella manera sofocante
de cabalgar un cuerpo con los dedos sin que tocaran piel
de sentirse vecino no, sino copropietario
de una cama común que en la fantástica
alucinación de una postguerra, se convertía en paz
en esas madrugadas de poesía y canción en la distancia…
quedaron sin presencia.
No es bueno el juego eterno de soy lo lacerado,
No es justa la sentencia de solo soy quien ama…
Y llora… y sufre… y… muere,
Todos vamos muriendo, yo estoy muerta,
soy apenas el rastro de un fantasma además silencioso.
Y eso es cierto, mi mirada perdida, como dices
era mi mejor forma de encontrarte,
más allá del misterio de mis ganas
¡te cargaba en mi alma!

Todo ha cambiado, incluso mi mirada,
porque he perdido el alma.
Mis pupilas ya no miran ni siquiera la nada,
Y yo que renací cantándote en el viento
he olvidado cantar por las mañanas.


CLPP
14/03/11


RESPUESTA:


Quiso el golpe fiero de la muerte no permitir la posibilidad en lo imposible, lo posible en lo improbable, el encuentro, las miradas amorosas, el susurro de los versos, el adagio de tu voz, tarareando melodías. Quiso el golpe fiero de la muerte, separarnos antes de encontrarnos. Mas,  aún así, te sigo amando, como se aman esos amantes que sólo sueñan con mañana, cuando el hoy arrebata la ilusión del beso, del abrazo eterno.
Releo esta carta que recibí de ti,  sólo unos meses antes de tu partida y siento que quizás, no lo sé de cierto, pero lo deseo, que quizás en otra vida nos encontraremos y ya no será un sueño, ni el anhelo menguante, ni la utopía de un romance, será, la verdad que siempre ha guardado mi alma para ti, en este amor que nunca dejó ni dejará de ser. Entonces, sí, las pupilas mirarán el todo y  seguirás renaciendo cada mañana, cantándole al viento.
Hasta entonces amor, que hoy, mi nostalgia se llena de ti.

Yo.