viernes 17 de febrero de 2012

Casa Vieja [Búhos y margaritas]



Búhos y margaritas






-Irremediablemente, cada vez que estoy en Casa Vieja, tomando un café en solitario, pienso en ti.


- ¿Casa Vieja? Suena a Antiguo Café, a posada, a besos.


.Es un Café típico  en una casa vieja, se llama así y queda a dos cuadras de mi casa.



_Casa Vieja… ¡Qué encanto!


.Sí, a besos, siempre que entro allí, pido un dulce de almendras y un café y sueño que estás allí  riendo conmigo.

_En cambio yo te recuerdo por las tardes, algunas veces, algunas noches, algunas albas, pero todos los días te recuerdo..
.



.¿Qué crees pasa conmigo? ¿Cuándo no eres tú en mí?

_ Lo mismo que pasa conmigo, a pesar de ti y de mi.



.Sí. ¿Sabes? En estos días de médicos y sospechas sería un desperdicio no mirarnos a los ojos y reír.
.La vida es un soplo. Todo puede  terminar de pronto…Sería tan triste.



¿Me contarás de médicos exámenes y sospechas?... ¿Me contarás?... ¿Me contarás?

Silencio!….







-¡No! no hay silencios, es sólo que hay ocasos que duelen y auroras que lloran ausencias






(E.M. Bermúdez L.)

domingo 16 de octubre de 2011

¡Hola Preciosa!







Carta a mi Preciosa Amiga:

¿Necesito colocar tu nombre? No lo creo, sé que sabes esta carta es para ti.
Desde hace dos días, horas en el tiempo indefinible, mi corazón es un puño, apretado, latiendo con dificultad. Mis ojos, aunque no quiera, húmedos de una lluvia salada, se inundan y entonces, parecen el mar que nos separa, tan cerca y tan lejos.
He escrito tantas cartas, he repetido amor hasta el cansancio, desamor, hasta la tristeza inmensurable, a la soledad, a la amistad, al ser por ser en mis seres. 
Por allí rondas en alguna respuesta, tan magnífica que mis palabras no son más que garabatos ante las tuyas, tan de alma, tan de sabia, tan de ser el amor que eres.


Y hoy, tecleo letras, busco palabras y sé que las tengo, pero por esas razones que el corazón no entiende, se escapan, huyen. Porque ¿cómo responder a estas tuyas?:

"no estés triste, seca esos ojos, permítele a la Vida disfrutar de tu sobrevivencia como ofrenda de mi suerte, porque fue la oportunidad para reencontrarte en esta dimensión que hoy nos ha tocado. Entro en mi batalla exhausta pero serena,  además bien sé que mientras vivas tú, yo vagaré en tus brumas y en el eco maravilloso de esa voz que es la selva de la inmortalidad de todas mis sombras. Yo también te quiero..."

 Y me quedo pensando, sintiendo,  orando volviendo a los gerundios una y otra vez. Tienes mi respuesta en un mail de los de siempre. Mas, aquí, en este buzón abierto, te ratifico, mi fé en las oraciones que no he dejado de decir, aunque hable, aunque duerma, aunque ría o aunque sólo el silencio y yo, la soledad y yo, murmuremos desde lo profundo del alma. 
Te ratifico, mi fe también en la ciencia, en quienes tienen en sus manos y su sapiencia el poder curarnos el cuerpo maltrecho, atacado, un tanto usado y por lo tanto requerido de reparaciones. 
Te ratifico, todo mi amor, admiración, en el maravilloso ser humano que eres y estoy tan agradecida a Dios, a la vida, por haberte conocido, que me faltará tiempo para seguir dando gracias por tan grande privilegio. 

Tú que respondes a un "por qué", que de tus manos, las teclas de un piano cantan, que tu voz es melodía y tu palabra poesía, novela, cuento...vida. Tú que has vivido tanto, sufrido pérdidas,  sembraste a  una hija a los pies de un árbol, tú que eres versos complicados, selvas que se enredan en sombras, improntas de andares, señora poesía, tú, a ti, no te permito el que me dejes aquí  sin luchar hasta el final,  de los tiempos terrenales.

Así que no te queda otra, si quieres seguir escuchando cada vez que hablemos, mi saludo de siempre...¡hola preciosa!

Te quiero fuerte, serena también, pero sobre todo con ganas de vivir aquí hasta que llegue la señal de que es el tiempo de partir.

Te quiero, 
Yo.







miércoles 27 de julio de 2011

Carta al amor de la vida


Carta al amor de la vida 


Estimado y siempre presente amor de la vida o de mi vida o al hombre, mujer, mascota, ser de mi vida:

¡Sí! Toda esa confusión pervive en mí. Tengo horas preguntándome por la mujer,  hombre, ser...de mi vida. Ese ser que se transforma en la palabra amor y mejor, en el verbo amar. Me he estado preguntando, cuál de los que he llamado amor, es ese inmenso amor que marca, tatúa el sentimiento y lo hace eterno en carne y hueso.
Me retrotraigo en el tiempo y aterrizo en todos y cada uno de ellos, con sus etapas, sus particularidades, con las emociones que surgieron, con los sueños que se forjaron, pero también con los desengaños, los boleros tristes que he cantado desde entonces, desde alguno; con los tangos que han descrito alguna de mis historias, los poemas que he leído una y otra vez, lagrimeando, porque son espejos de mi alma.
He tratado de ubicar a la mujer de mi vida, al amor de mi vida, a ese que jamás podrá ser olvido y que siempre será el que marcará todos los caminos de mi ayer para mañana.  Y ha sido inútil. Porque aunque diga como Andrés Mata, "puede el último amor ser el primero", justo el último ha sido desde el si quiero, un eterno adiós. Lo triste de esta historia es que ya el tiempo corre en sentido contrario y ya no hay andenes, ni trenes que lleguen a recoger todo lo que queda de mí. No hay pasado que regrese, y si alguna puede ser llamada el eterno amor de mi vida, tampoco será la mano que sostendrá la mía, cuando tenga que partir.
¿Triste, verdad? Pero es una cruel y atroz realidad, que me está costando sangre asumir, aceptar. De nada vale  lo que haga y diga, siempre huirá el último, (el miedo jugó desde el principio en "nuestra contra" tu miedo, no el mío) y el primero, junto con los intermedios, siempre serán grandes amores, pero siempre ausencias.
¡Cuán difícil me resulta mirar una fotografía, encontrarme con alguna de repente y declarar , tú , eres y serás el amor de mi vida!
A veces la soledad, es la sabia maestra de la vida.

En presentes ausencias, de ti se despide, con la misma incertidumbre y pena profunda;
Yo.

martes 19 de julio de 2011

Eterno mientras dura


Eterno mientras dura

Sí, serás eterna. Permanecerás en cada momento de mi vida, en mi pensamiento, alma, en la piel que no te conoce, pero te presiente. En la existencia que conozco y en aquella que nos dicen existe, más allá de este respiro.
Serás eterna, lo sé, porque en medio del caos que resulta vivir, eres ese instante del amor que permanece flotando en el tiempo, asido a  las alas, de una mariposa.


Yo.

miércoles 13 de julio de 2011

Llévame al mar

Llévame al mar


llévame al mar,
tú que puedes,
tú que vuelas papalotes
en medio de tu sala,
que tienes una fuente
con un gnomo que sonríe
y hasta hadas que lanzan estrellas
mágicas de sus varitas plateadas.

llévame al mar,
tú que un día me prometiste
saltar sin paracaídas
del globo de los sueños.
¡anda! no tardes,
llévame al mar,
tú que puedes ,
porque sembraste
un jardín de ilusiones
en este pecho
que  cerraba heridas
y pasaba páginas
de un ayer, sin ti.


Julio 13 de 2011

domingo 3 de julio de 2011

Carta a las fronteras, los límites


Carta a las fronteras, los límites





¿Cómo saludarte? No encuentro manera.

¿Desconcertante Frontera? :



Desde hace unos días mi mente rumia  la palabra que te define. Busco sinónimos, encuentro conceptos que poco o mucho dicen o quizás demasiado explican lo que significas. En todas,   nos llevan a confines, límites, paradas, aduanas, líneas divisorias, cotos,  stops de carreteras que detienen el andar por los caminos.  Busco mapas, atlas,  encuentro colores, meridianos , latitudes, trazos que ubican , países, continentes. Mas, si miro fotografías de la tierra tomadas desde el espacio, no encuentro ninguna frontera de las que el hombre ha creado.
 Sin embargo, existen, como existe el tiempo.
Vienen a mi mente la muralla China, el muro de Berlín, en el recuerdo triste de una ciudad partida en dos o las alambradas de países que las levantan para impedir el paso de los “ilegales”, inmigrantes ansiosos de  encontrar un sueño que mejore su vivir. O los barcos que detienen pateras o balsas que llevan seres humanos arriesgando la vida, siempre tratando de cruzar fronteras,  de llegar a la utopía quizás de un edén, donde sólo oportunidades encontrarán. Pero lo intentan, una y otra vez, a riesgo de todo.

Mas, y siguen los peros infaltables, las fronteras más terribles son aquellas que nosotros mismos levantamos con respecto a los otros, a quienes tenemos cerca o lejos, a quienes llamamos prójimo.  A quienes tienen color diferente de piel, de creencias religiosas, de maneras de vivir la vida política o social, o su propia opción sexual, legítima como toda opción de vida.  A los que odiamos o amamos. Sí, a quienes amamos también. Son las fronteras invisibles y terribles que levanta el miedo, la ira,  el temor a sentir y realizarse en él. El miedo a volar con las alas de los sueños, o con el atrevimiento de saber qué puede pasar si conozco lo que presiento, si me permito mirarme en unos ojos escuchando la voz de quien antes era sólo una ilusión o una quimera. O tal vez,  permitir tomarse las manos y seguir un mismo rumbo.
Crear fronteras emocionales, sentimentales, nos niega la posibilidad de encontrar tal vez el recodo del camino que siempre hemos ansiado. A lo mejor equivocamos el camino, pero por lo menos el recorrido y la llegada, siempre valdrá la pena. No nos dejará la duda siempre pendiente del hilo de nuestra alma.
 Sigo rumiándote, Frontera, porque jamás pensé que ser humano alguno, pudiese siquiera imaginar que yo pudiera hacer tanto daño, para tenerme de enemigo o en plan de guerra, que por sus miedos,  me negara el sonido y plantara espadas en cerco a su alrededor.
Mira si soy sincera, que hasta explico el porqué, no puedo olvidar  que existes.

Yo.

sábado 23 de abril de 2011

Carta al mes de Abril

 


Amado mes de Abril: 

No preguntaré como Sabina esta vez, ¿quién me robó el mes de Abril? No, nadie me lo ha robado esta vez, sólo las circunstancias, los desasosiegos, el amor infinito a los míos, a mi madre, hermana, a todos los que son mi sangre y pasan y han pasado por toda la vida en los últimos tiempos, me hacen olvidar que estamos en Abril. Un tsunami ha llegado sin detenerse, arrasando, y estos brazos que nadan contra corriente, tratan, como Moisés (ilusa de mi) dividir el mar en dos, para poder pasar indemne de  las tormentas que también, viven en mí.
No, no preguntaré nada sobre mi amado Abril,  sólo sé que llueve desde antes de mi día, sólo sé que el veintitrés, es un día sin tartas, sin algarabías de festejos, sin la ilusión de otros años en celebrar el menos o el más, del calendario que inexorable pasa, cada vez a mayor velocidad. 
Se respira en casa , el ¡ay de los dolores!, a la vez que la vejez de la mayor y hasta la mía,  devasta en  los males que van surgiendo de a poco y sin remedio.
No , mi amado Abril, esta vez , nadie te borró de mi, sólo pasas, sin esa ilusión que me hacía festejar, aunque fuera a solas, el hecho de seguir respirando , despertando cada mañana,  asombrándome por el canto de las aves que escucho a pesar del concreto, de la bulla que ensordece, de las máquinas que todo lo construyen para destruir lo primigenio de la naturaleza de esta tierra,  que cada vez se rebela aún más en los desmanes que le infringe el hombre.
No, nadie me ha robado este año el mes de Abril. 

Y así como llegaste , cuarto mes del año, te recibo a pesar de la tristeza que me embarga, de las preocupaciones, del no saber, ni si hoy, porque ya es hoy veintitrés, podré con los ojos claros mirar hacia el paso siguiente de una década marcada por los presagios y los absurdos,  aunque en mi rostro, siempre se verá, estampada una sonrisa, en el conjuro de todos los males .

No puedo despedirme de ti...me viste nacer.

Yo.



sábado 26 de marzo de 2011

Amada amiga

Cuando comencé a escribir en esta bitácora, en este buzón abierto , con sobres sin cerrar, te escribí Jo el 09 de abril de 2008, justo un mes antes de tu cumpleaños, no a la Jo de  la novela Mujercitas, si no a mi Jo, a la amiga real  que eres y serás. Esta fue la carta:

Querida Jo:




A veces los años nos hacen recrear en el tiempo los hechos de ayer. Y no escapa de mí, el sentimiento que surgió entre las dos. Una amistad, sublimizada en el amor a Dios, una amistad que nos unió en una yunta que hasta hoy, aunque nada de ti sepa, aunque los años, la distancia y el silencio , nos hayan separado, siempre quedará en mí, el que fuiste, sin yo misma saberlo, un amor de alma que se quedó para eterno en mí.

Nunca comprendí en esos años tan de adolescencia, tan de buscar los horizontes, las orientaciones, los géneros, que fuiste una flor que rozó mi vida dejando el más puro de los perfumes.

Te quise bonito, con los ojos limpios, con las manos entrelazadas y con el abrazo de ese amor que nunca se declara, porque no se sabe que existe, porque no se supo cuál era.

Donde quiera que estés, amiga amada, serás, mi amor en la búsqueda de mi propio ser.

___________


Y hoy, 26 de marzo de 2011, después de tratar de encontrarte por todos los medios, de rastrear tus huellas, he sabido de ti. 
Ahora comprendo, porque mi alma desde hace mucho, no ha podido emprender vuelo hacia tus horizontes, cuando siempre me decías que nuestra amistad era de aquellas, raras y hermosas,  de un alma en dos cuerpos. 
Te tocó partir mucho antes que yo, veinte y tres  años ha,  y yo, sin saber nada,  creyendo habías salido del país, que te habías ido a la tierra de tu esposo, con tus bellos hijos.  Pero no, resulta que te anclaste más en la tierra y te fuiste sin avisarme.
 Hoy me llueve el alma, el costado izquierdo y mis ojos te miran, como aquellas chiquillas que fuimos soñando en misiones por amor a Dios.
Te quiero más que ya amiga, para mí sigues viviendo en donde viven los seres que amo y que dejaron esta dimensión para ser felices eternamente o para guiñarnos un ojo y a lo mejor, sostenernos en los momentos cruciales de la vida. Te habrás ido de viaje, ya nos encontraremos en algún recodo del camino eterno.

No sé cómo terminar estas líneas, no veo el teclado...hasta ya ...

Yo.


PD.. Betty Josefina, descansa en paz. Nuestro árbol sigue en pie,

viernes 4 de febrero de 2011

Carta al cáncer


Carta al cáncer


¿Cómo poder encabezar esta carta, este escribirte a ti, flagelo de la salud?
Quizás podría iniciar estas líneas con una serie de improperios o con reflexiones profundas que hablan de castigos y karmas.  Esto último, crueldad absoluta para quienes hemos sufrido y sufren, hemos luchado y luchan, por ganarle la batalla a la enfermedad de los siglos, o para los que tuvieron que partir porque no llegaron a tiempo al arsenal que permitiera barrerte de sus cuerpos.
Quizás, podría escribirte cáncer, sobre lo que parte en dos la vida, cuando se sabe,  se recibe la noticia de que habitas en nuestro cuerpo.
Mi experiencia contigo es mía, particular, nos enfrentamos y hasta hoy las primeras batallas las he ganado, superado. No sé si volverás, espero que no, igual, si regresas de malévolo y con inquina,  volvería a plantarme  ante ti y lucharía hasta vencerte.

Pero lo que me mueve realmente a escribirte, es que a pesar de la satanización que produce tu sólo nombre, no eres más que otra enfermedad que nos acecha y nos corroe. Que igual que el que sufre otras enfermedades tan letales como tú, de la misma manera debe aprender a vivir con su Espada de Damocles. Y aunque parezca paradójico, algo muy positivo queda siempre de todo lo que sufrimos y vivimos.  Crecemos, nos volvemos adultos aunque tengamos 50, ó 60 años.  Aprendemos a  apreciarnos y apreciar lo que de un manotazo, nos puede ser arrebatados, y, cuando digo esto, me refiero a lo que dejamos de disfrutar de los instantes maravillosos que nos brinda el tiempo, la naturaleza, el beso de una madre, la caricia de un hijo, el ser apoyo y hombro para otro más débil o ser una por ser, una pequeña golondrina haciendo verano donde haya verano, tratando de ser acogida en un nido donde quepamos dándonos calor,  todo por superponer lo que creemos es lo primordial, lo urgente, lo que no podemos dejar para un instante después.

El cáncer es curable si se diagnostica a tiempo, se vence. Es verdad que  se vive expectante como igual vive el que vive con  una cardiopatía, una tuberculosis, una diabetes o tantos y tantos otros males que igual merman nuestra salud y frena la vida en nuestra carrera para ir , a veces ni se sabe hacia dónde.
En medio de todo el tsunami que representas, cáncer, hoy hay más ganadores que ayer, hoy hay más esperanza de vida, hay más posibilidad de llegar a erradicarte de nuestra vida.
Mas hoy, en medio de todas las campañas de concientización hacia la prevención y lucha contra ti,  me mueve el apoyo que debemos brindar a los más pequeños, a quienes comienzan a abrir los ojos al mundo y donde tú, te has instalado en ellos, en los niños.  Por eso, pido por ellos, hago un llamamiento a quienes tienen  la oportunidad de brindar una luz en tratamientos, en compañías alegres, en las entidades gubernamentales que provean de hospitales, de camas amables donde un niño pueda ser tratado con toda la dignidad que se merece como la merecemos todos. Que la seguridad social sea realmente una seguridad social y repare en la salud con todos sus medios y logremos así, niños, jóvenes, adultos, mayores, tener una esperanza de calidad de vida mejor, para ganar batalla tras batalla en cada mal que nos invada.

Y a ti cáncer, que me arrebataste una mama, y antes otros males arrebataron otros órganos, debo agradecer a Dios que   me dejaron la buena fortuna de saber apreciar, que nada vale estar completo  en carne y hueso, si el tiempo que nos toca en la vida no lo sabemos exprimir al máximo, para lograr , una cuota de felicidad.

Me despido de ti, a sabiendas, cáncer, que más temprano que tarde, los científicos encontrarán el remedio para erradicarte por siempre, antes que te posesiones de nuestro cuerpo.


Atentamente…Yo. Quien te ha vencido hasta hoy 04/02/2011


lunes 6 de diciembre de 2010

Carta a un "no sé qué"

Carta a un “no sé qué”



Estimada incógnita:


¡Cuánto rebullicio en esta mente mía! ¡Cuánta andadura quijotesca sin un Sancho que ate el sentimiento!
Y es usted, señora incógnita ese “no sé qué” que a veces me atormenta, por incomprensible, por extraño y voraz en su recorrido indómito, cual borrasca que de improviso llega, arrasando, dejando estelas de pasos de corceles atilanos por donde jamás crecerá nuevamente, la misma emoción que un día, sembrada en el alma, me hizo creer que yo, existía detrás de un espejo de plata.

No sé qué me embarga, es una sensación de pérdida total de un algo que no sé definir, pero que sé de cierto perdí. Lo más triste es aceptar la pérdida de la misma pérdida y vivir ese duelo que no acaba, por lo etéreo e intangible, por el nunca jamás.

Ojalá, “no sé qué”, pueda algún día comprender este instante en que escribo estas líneas, sin razón y sin un porqué.

Atentamente, sin más,

Yo.

jueves 4 de noviembre de 2010

Carta al grito

Carta al grito






¿Carta a un grito o al grito?
Hay diferencias. Bien lo sé.

Comencemos de nuevo.








Estimado grito:


Si, por los momentos estimado, quién sabe si luego, cuando en verdad grite, me sea más querido que estimado, aunque el respeto seguirá siendo el mismo.


Le escribo así, tratándole de usted, porque un grito que se hace sonido en la garganta, que no se ahoga en ella, que brota de adentro rasgando alma y dejando pecho abierto, debe ser un gran grito, un desgarrador grito, un grito que llena el universo entero.


Y mi grito, ¿sabe?, rompe silencios y ausencias. Abre espacios, empuja vientos y los hace tornados.


Mi grito es un grito que deja eco entre el sol y la luna, entre el mar y estas montañas que me rodean, rugiendo entre tormentas imposibles de apaciguar, por eternas, por inmensas, por ser humanas dentro de tanta deshumanización.


Le escribo señor grito, porque desde hace un tiempo que deambulo entre la cordura y la sin razón, un tiempo donde no me escucho, donde hay una lápida que me aprisiona contra la tierra sin dueños, que me hace morderla y abrir con mis dientes la fosa que me contiene ya.


Por eso grito, grito a ver si llega mi voz a alguna parte y me sea devuelta la vida que me arrancaron un día. Es usted señor grito, el único que hoy puede hacer que estalle mi corazón en el trueno que escucho y que éste sea repartido, entre las estrellas.


Llego hasta aquí, y como por encanto me veo en el cuadro de Edvard Munch, diluida en medio de los colores que semejan el infierno de las otras voces que calladas no callan, que viven en el limbo de un río que corre hacia ningún delta, hacia ningún océano.


Por eso me despido de usted, ya mismo, se despide, quien ahora le quiere un poco más, porque la palabra desahogo se confunde con el alarido que brota del alma, revoloteando como mariposas, libélulas, luciérnagas, briznas, en medio de este grito mío, que me dejó, sin… mí.








Yo.

jueves 28 de octubre de 2010

Carta a una hora sin minutero

Querida hora sin minutero marcado:


Aquí estoy. Sentada frente al ocaso, frente al adiós de un tiempo de sol que se despide ante la danza de las nubes que tratan de arroparlo inútilmente.
Aquí estoy. Sin más equipaje que mi yo misma y sin más senderos que el que  marcan los pasos de una hora sin minutero.
Estoy por la gracia de Dios, viva, sin saber si lo estoy, tratando de ubicar en cada fragmento de mi memoria los recuerdos que ya parecen idos tras ese sol que se oculta en el horizonte.


Pero, ¿qué digo? ¿Por qué este dejarme llevar por la melancolía? ¿Cuántos otros y en tantas partes sufren tanto o más que yo y por distintas razones?

Quizás querida hora, el asunto está en este silencio de adentro, que aunque mi boca hable y hable, mi alma está en silencio.
Quizás se deba, a que instintivamente tiendo las manos y encuentro la oquedad, honduras de espacio, sillas vacías, aceras solitarias.
Quizás…no lo sé, se deba a que los años desnudaron mis carencias y se cayó la piel de quien creía ser…yo.


Te escribo hora sin minutero y la verdad, ni comprendo en el mundo de todas las palabras, ¿por qué te escribo, si ni siquiera existes?


Deambulando en un espacio ajeno, se despide de ti,
Yo,
la que ha llegado al umbral del tiempo.

martes 9 de marzo de 2010

Carta a la presente ausencia


Querida ausencia...¡no!
Dolorosa ausencia:

Y digo dolorosa, en medio del transcurrir las horas, siendo el olvido mi negado más preciado.
Porque sigues ausente, aunque eres presencia viva, porque a pesar de los adioses incrustrados en las palabras que se hicieron versos, en las notas que se hicieron asombro por los reclamos y la rabia andante, sigues siendo el sueño de mis ojos cerrados.

Te escribo hoy, como te he escrito siempre, con el corazón atado en las manos que  van tecleando cada letra espina, pétalo o nube, que recrea una voz y una ilusión ...ausente.
Te fuiste, me fui; no fuimos, no somos, no, no. Cuando antes luchabas enconadamente por mi "sí "y yo me plantaba en ese "no" que hoy es la negación de un mañana inexistente.

Dolorosa ausencia, silencio y soledad absurda, lejana, frustrante, impotente, odiosa, sacada del sombrero de un mal mago que en vez de una paloma blanca con laurel de paz en el pico, comenzó a sacar, nudos, demonios, gritos, volcanes, cansancio, agotamiento, desgaste de una relación que ni un hilo de amistad es capaz de sostener.

(Y me quedo quieta sin que sepas, que si atisbo una lágrima en tu verso, mis ojos se aniegan y acarician tu imagen ...ausente.)

Me despido, las palabras huyen detrás del horizonte que fue asaltado por un amor que logró tocarlo,  cuando creyó que algún día tus manos y las mías, serían en nuestros finales, los bordones que sostendrían el destino que marcó nuestro encuentro.

Me despido sí, aún llamándote dolorosa presente ausencia, no puedo dejar la verdad de lado, al reconocer que sigues guardando en alguna cuenca, un corazón palpitante.

De ti y en mí,
Yo.


martes 3 de noviembre de 2009

Carta al vacío


Desconcertante vacío:


Perdone usted, no escriba su nombre en mayúscula, pero como comprenderá su propio significado me resulta hueco, vano, siendo la oquedad de un todo o del trozo de algo que habitaba en mi ser, sin hablar de lo que significa usted, cuando un miembro, una parte del organismo interno o externo del cuerpo que me contiene, es cercenado, lo que queda entonces es otro vacío. Podrán en lo externo crear simuladores, reconstruir con artificios, pero dentro de una se sabe a ciencia cierta que el vacío persiste.
Mas, no es ese el que me preocupa, ni quita el sueño, ni me entristece, estoy viva por ello. El vacío que merma mi existencia en lo etéreo de mi ser, es el vacío sin nombre y con todos los nombres, es la hondura del sentir, sin sentir asidero alguno, es la sensación de tristeza en una soledad íntima, sin espejos, ni palabras.
Es usted el causante de unas lágrimas que afloran en mis silencios, de mi andar lento, pesado, de mi mirada triste y perdida en el horizonte que ondea ante mis pupilas.
No me reconocen quienes me conocen y aman, no me reconozco en el no conocerme y amarme aún a pesar de los esfuerzos por no desfallecer.

Es usted, señor vacío, adjetivo que no contiene nada, el que perturba mi otoño invernal.
Sería una ingrata si digo no tener amor que llene, mas, el esquivo, el que dejé en un recodo del camino, horadó mi alma y me dejó sin tiempo.

Nada más quiero decirle, nada más puedo expresarle. Será un estado, una espina clavada en lo que ni sabemos existe y llamamos alma. Será el pasar en los pesares.

De usted, sin ánimo de seguirle teniendo entre mis destinatarios,

Yo, quien alarga las manos al vacío de un espacio, sin ti.

sábado 26 de septiembre de 2009

Carta a lo que Soy


Soy


Soy un trozo de tierra
o un manto de mar.
Quizás un haz de cielo
o una riada tranquila,
desbordada,
en un río de espuma.

Soy tanto en lo que soy,
que los sueños se pierden
en la ojiva del horizonte,
que la vida se me escapa
en la vida de los otros,
por ser los otros
los que viven en mí.

Soy estas palabras,
esta carta que te escribo,
o algún verso perdido
colgado en tus labios
o en los labios de ella
o en los de él.

Soy, esa que soy:
un trozo de algo,
un poco de mi,
un mucho de ti
y un nada que navega
en los silencios del alma.

Soy una mujer
ni buena ni mala,
santa o libertina
pecadora o redimida,
simplemente,
soy por ser... lo que soy.

Yo.
Esmeralda

martes 1 de septiembre de 2009

Carta a la Razón que el Corazón no entiende


Enigmática Razón:



Todos los días de esta vida me he encontrado pensando en ti, en la Razón, motivo, causa, consecuencias de mis actos y sentires. Me he enfrascado en una lucha constante de saber si mis razones son válidas, verdaderas para los actos que he llevado a cabo en mi existencia y de repente me encuentro desorientada , sin brújula cierta que me lleve a puerto seguro y es que a la deriva va mi barca desde hace un tiempo.


Busco definirte Razón y encuentro, lo que ya sabía por ser tú, un descubrimiento griego, una parte de la filosofía, del pensamiento de las premisas que nos planteamos, de los conceptos inculcados de generación en generación como base de familia, seguidora de reglas sociales en el espacio geográfico que me ha tocado vivir; receptora de las políticas educativas en las cuales he estado inmersa y de las que adquirí mis bases de formación integral para el conocimiento universal de la cultura y la especialidad en una carrera a seguir en la profesión vocacional que ha sido "razón" para mi realización y subsistencia.


He de suponer eres una base para reconocer e identificar conceptos, analizarlos, cuestionarlos, deducir e inducir todo cuanto distinto sea a los que capto o tengo por cierto, para entonces descubrir que hay certezas que no son tales, coherencias cuestionables y volver a comenzar al descartar lo que ya parecía un camino seguro en los caminos del vivir entre la lógica, la razón y el sentir.


Es entonces cuando me cuestiono. El dicho tan cacarareado de que "hay razones que el corazón no entiende", se agiganta ante mí en la lucha de saber, de sentir que tengo razón y sin embargo los otros, tú o aquel, me hacen ver es posible venga equivocada por décadas de vida, que no hay que ser tan cándida, que no hay que creer como he creído, que la vida no puede ser una taza de cristal expuesta al mundo, que el decir lo que se piensa o siente sin cortapisas es una daga que puede devolverse y herir sin contemplación, porque mi verdad, razonada y analizada bajo lupa, puesta en cuestionario para verificar en estadísticas si hay un número de seres pensantes y con sentimientos que den luz a la razón que me mueve, encontrando adhesión, razonamientos, inclusive más enriquecedores, no dejan lugar a dudas que, si es cierto que pueda andar equivocada en algun punto de mi gran ecuación de vida, también encuentro identificación y "razones válidas para actuar como actúo, casi siempre" . Si todo esto ha ocurrido, mi pregunta a ti, Razon es, ¿por qué me siento tan mal a estas alturas de mi vida, cuando debería estar gozando de la paz que da la sabiduría de los años y el pasar por todo lo que hay que pasar para poder apreciar mejor la vida, al tocar los umbrales de la muerte?
Al volver sobre lo escrito, quizás el problema esté en el "casi siempre tengo razón" , porque nadie tiene la "razón absoluta" eso es una prepotencia y un engaño feroz, atroz a la propia mente y al propio sentir.

En resumidas cuentas, lo que me mueve a escribirte es que desde hace unos días, no me encuentro en el encontrarte para tener una "razón" que me mueva con alegría de seguir aquí.


Con las dudas y el desconcierto de andar a la deriva en el mar de la existencia,

de ti,

Yo


sábado 15 de agosto de 2009

Cartas de amor para ti I


Cielo mío:



llega la noche y con ella , todas las penumbras y miedos acumulados durante el día.
Los caminos inciertos, las dudas, el temor a lo ignoto, a lo que presumimos luz y encontramos hecho sombras.

Llega la noche y las pupilas tratan de guardar el máximo de la imagen que forjará los sueños: quizás, el aleteo de un pájaro azul, una flor amarilla que parece un sol, una nube blanca, muy blanca persiguiendo el ocre del ocaso; quizás, una mano extendida ofreciendo un algo o un mucho, unos ojos que al mirarlos parece que embrujan, o una sonrisa siempre estampada en el rostro que se hizo eterno.
Quizás también, por qué no, una boca que invita al beso en un silencio de rumor de bosques, de marejadas lejanas en el cuenco de una caracola.

Amor mío, llega la noche, esta noche, la que vivo entre el calor de unas paredes que atrapan y la libertad de un espacio que abarca la vida. Llega el momento, de sentir que en las horas nonas, tu piel es el mejor abrigo de la madrugada, tus brazos la seguridad de no caerme y tus hombros, amor, tus hombros , el consuelo de un alma agitada por todos los miedos.

Me pides te sueñe, te pido me sueñes y en el despertar de una nueva aurora, seas el fulgor que mis ojos ansían.
Buenas noches , mi amor.


Te besa, quien te llama en cada latido de su corazón...yo.

lunes 3 de agosto de 2009

Carta a mi Madre


Amada mía, mamá:


Pareciera una ironía el escribirte esta carta, cuando habito en estos tiempos, en el hogar que forjaste junto a mi padre, precedido en el tiempo de las despedidas siempre tempranas, siempre nostálgicas, nunca asumidas totalmente.

Pero aquí estoy, frente a esta pantalla, en el cobijo de la noche y bajo la música de la lluvia que la refresca. Desde aquí me es dable escuchar tu respiración, me acompaña siempre en madrugadas de insomnio, de tristezas infinitas, de silencios y secretos, de una soledad necesaria para que no veas mis ojos tantas veces llenos de lágrimas.

Porque lloro madre, lloro por tanto pasar en la vida de la mujer que pariste y que hoy es tan anciana como tú. Lloro por mí, por mis desaciertos, por mis dolores callados disfrazados de sonrisas. Lloro por ti, porque eres una pavesa que se me va extinguiendo, sin poder hacer nada, tú, que me enseñaste desde que me recuerdo en la tierra, jamás decir "no puedo", sin haberlo intentado todo. Me frustra no encontrar el camino viable a la salida de este laberinto trágico y sin regreso a los pasos dados. Me dueles madre, porque sé que el tiempo es implacable, es un tirano que pasa en contravía de lo deseado.


Mas, en este momento, déjame decirte ¡cuánto te amo!, cuán orgullosa soy de ser tu hija, cuánto me has dado en la formación de hogar grande inculcado hasta lo más profundo de mi ser y en el ser de mis hermanos.

Te ves tan frágil, tan brizna y sin embargo estás hecha de una materia fuerte, magnífica, porque eres una mujer magnífica. Lo que llevo de vida, lo que me queda, no alcanza madre, para demostrarte, para retribuir en algo, todo el amor y la dedicación con que nos criaste.

Pero mi alma está contrita, tu dolor me atraviesa, me parte en trozos que cada noche, cuando nadie me ve, recojo y reconstruyo para que no percibas (al menos es la ilusión que tengo, porque tienes ese mágico sexto o décimo sentido maternal que todo lo sabe) el rompecabezas en que me he convertido.


Mamá, cierro los ojos y me veo contigo en cada etapa de la vida, en cada aprender juntas desde la escuela las materias que estudiaba, siempre sentada a tu lado, leyéndote y tú preguntando todo. Como en una película muda pasando rapidito; me miro creciendo de tu mano, mano que sabías debías soltar un día, con todos tus temores, angustias, para que volara del nido a realizarme en mi propia vida y en el lugar que tocara. Me siento mamá aún apretada a tu regazo cuando el miedo hacia presa de mí. Hoy es mi pecho el que te acoge y mis brazos los que te sostienen.


Esta carta mamá pudiera ser muy larga, sin embargo, sólo quiero dejarte escrito, publicado y refrendado el infinito amor que te tengo, porque como tú...no hay dos. Sí, bien lo sé que todos los hijos sienten lo mismo, o al menos debieran sentirlo. Pero eres mi madre, la que conozco, la que me ha cuidado y cuida pendiente de cualquier gesto mío, más que de sus propios pesares. Te amo mamá, cuenco de mi vida, barro del que me hiciste tierra en el mes en que me trajiste al mundo. Lo bueno que pueda haber en mí, te lo debo a ti.

Te amo mamá y quiera Dios obre el milagro de abrazarte, llenarte de besos cada día , por un tiempo alargado en las fechas escritas de los finales.


Mujer maravillosa, infinita, mamá, ¡bendición!


Con todo mi sentir bonito para ti, en la nunca despedida,

tu hija, la mayor.

Yo.



miércoles 29 de julio de 2009

Carta a la Sensualidad


Mmmmmmm

Siempre presente Sensualidad:


Podrás dormir alguna vez, quizás quedarte sentada en algún sofá en espera del cuerpo que se fue a tomar un café y no volvió. Tal vez entre tanto devenir, andar a las carreras por todo, te haces invisible, etérea en la piel que siempre es sensual a pesar del tiempo y de la “gravedad”-léase caída libre de algunas partes del cuerpo-, caída implacable que sufrimos los seres humanos, aunque también nos “inflemos” un poco y no de lujuria o deseos, si no de peso en la masa corporal del “metabolismo que nos cambió” (vaya excusa). En fin, que hoy mi querida y siempre danzante sensualidad, eres destinataria de estas letras que jamás te escribí.
¡Ay! Que eres una palabra que relame, que al pronunciarla o escribirla, miles de imágenes se posesionan de nuestra mente y nos hace golosos, en el mojar los labios o sonreír papando moscas, ante un recuerdo, un aroma, un entrecerrar los ojos para recordar momentos mágicos y hasta quizás para imaginar lo que no ha sucedido con quien quieres que suceda todo, teniendo esa sensación de que hay algo que no has vivido, que sólo lo has disfrutado en la fantasía, en la metáfora de tu cama vacía de medio lado, o en tu cama ocupada, pero sin ganas de la otra mitad.
Ser sensual es gozar de los placeres de los sentidos, por lo tanto eres un todo, eres lo que nos habita e incita al deseo sexual, a la satisfacción de una de nuestras primigenias necesidades y como necesidad al fin, al satisfacerla, se siente ese placer infinito de bienestar, del instinto saciado, a sabiendas que al rato, -aquí una acotación sobre lo denominado “rato”; como el tiempo es algo tan indefinido ese rato puede ser largo o corto, o eterno o hasta siempre jamás, vaya usted a saberlo-, aunque al rato, repito, vuelva un@ a sentir las mismas ansias que acabas de saciar.
Además, también quiero decirte Sensualidad, que me alegra mucho tengas nombre de mujer, porque te precede el artículo que marca tu género: la.
¿Te das cuenta? nos embargas en la dualidad, en la ambigüedad que muchos no quisieran, sin embargo vives en cada quien sin importar su sexo u orientación sexual.
Eres una maravilla, además que nos llevas tantas veces por la “calle de la amargura” del deseo, bien sea por un roce, una mirada, un sueño, una fantasía, un beso, el abrazo acariciado que haces sientas ese calor que invade, llevas nombre de mujer porque eres femenina.
Tal vez por eso, enciendas tantas pasiones como ternuras entremezcladas en todo cuanto puedas percibir a través de los sentidos de quienes nunca se tachan de hedonistas, porque les parece que la palabra es fuerte y los etiquetan como algo enfermizo, cuando el hedonismo vive y pervive en cada quien , sólo basta tocar la tecla o el punto adecuado para que salte. Claro, se entiende en una sexualidad sana, conforme a lo que cada quien quiere experimentar o vivir como adultos, sin tabúes y frenos de la palabrita, NO, sin darse la oportunidad de probar si gusta o no el manjar ofrecido. En los más jóvenes, el descubrimiento hace de la vida, la especulación más grande y fascinante del mundo, ya llegarán a sus puertos.
Lo cierto es que desde hace unos días vengo pensando mucho en ti, además de sentir que la vida es muy corta e impredecible, que las hormonas a veces salen a pasear tocando las puertas que creíamos cerradas con cuatro cerrojos y que hay que vivir, lo que de vivir nos queda disfrutando de cada instante que la memoria, el presente y los sentidos alertas y no adormecidos nos dejen.

Si, mi querida Sensualidad, de repente, el cuerpo ha regresado al sofá, ya no con un café, quizás con una copa vacía para llenarla de ti.

No me despido, ¿por qué habría de hacerlo? En muchas de mis cartas nunca digo adiós, en esta, menos aún.

Te abrazo con todo lo que de abarcar puedan mis brazos.

Yo.

miércoles 22 de julio de 2009

Carta a la Gratitud




Mi siempre amada Gratitud:



Me he quedado sola en casa, leía un comentario entre muchos comentarios escritos en tantas partes. En todos o en casi todos un "gracias", "agradecida(o)", siempre una palabra que hace fehaciente el "sentimiento que nos obliga a estimar el beneficio o favor que se nos ha hecho o ha querido hacer, y a corresponder a él de alguna manera." (RAE). Lo traigo así, tal cual lo define el Diccionario de la Lengua de la Real Academia Española.


Yo sé que tú sabes Gratitud, que tengo miles de defectos, que suelo ser terca hasta lo irracional cuando siento tengo razón y no me demuestran lo contrario, que puedo ser "iracunda" cuando me siento herida, molesta por las acciones que duelen en mí hasta desgarrarme por causa de los otros, que soy humana en mis lados grises y más aún en los negros. Pero si hay algo que me reconozco sin ambages ni falsas modestias es, que te tengo en mí , como el haber más grande en mis cuentas de ahorro de la vida.


Soy agradecida por naturaleza, doy gracias por todo y hasta por nada. Quienes me conocen saben que un Dios te pague cuelga siempre de mis labios, que las infinitas gracias las doy hasta marear, porque no hay nada más gratificante que agradecer el bien recibido por pequeño que este sea.


Y hoy Gratitud debo agradecer a cada uno de mis lectores, a cada uno de mis amigos virtuales y aquellos que conozco de "vista, trato y comunicación", por cada palabra, gesto, que ha hecho y hace más llevadera esta angustia en la que vivo.


Hoy y quizás mañana, si mañana llega, mis gracias seguirán tatuadas en este papel público e intangible que es una página de un blog, pero que llega. Te llega a ti que entras por primera vez o que vuelves siempre para saludar o encontrar otra Carta nunca escrita.


Gracias doy al Dios de mi creencia, por aún seguir y sostener a quienes me tienen como un árbol que cobija, cuando no soy más que una brizna planeando en el viento sin puerto alguno.

Gracias doy a quien llama cada día para saber, a quien cada día me escribe una nota olvidando que antes de ayer nos dijimos adiós.

Gracias a ti Gratitud por existir en la palabra y en el sentimiento que me da la oportunidad de abrazarte en el abrazo que doy a cada ser que me deja un poco de sí, en este Buzón de Cartas ausentes y nunca escritas.



No me despido, nunca podría.


Te amo,

Yo.

lunes 13 de julio de 2009

Carta a este no sentir


Carta a este no sentir



Extraño destinatario:



He llegado al punto en que no sé si siento, porque escribir al no sentir, es escribir a la nada de lo que habita en el cuerpo.

Es escribirle a la desazón, al desamparo, a la angustia o la mengua del tiempo en la vida que se quedó de repente sin sabor, sin aromas, sin mirada hacia alguna parte, sin sinfonía interior para escuchar los acordes del alma.

Te escribo y me escribo en este yo extraño, vago de limbo, perdido en el dolor y afincado en la estepa de una esperanza lejana.

Me duele el cuerpo, cada poro de mi piel, cada órgano, cada mirada hacia lo infinito que se acaba en el horizonte que cambia de lugar cada vez que giro y sin embargo es la misma línea difusa y distante.

Te escribo porque me siento enajenada en medio de un laberinto sin salida alguna, donde no hay candil que ilumine una alegría en medio de tanta angustia y tanta soledad.

Esta carta nunca escrita, al no sentir , es quizás la paradoja más grande que deja palpable el sentimiento más hondo en la sima de mi vida.


En la espera de un milagro,


Yo.

viernes 3 de julio de 2009

¡Aló! Carta a una llamada


¡Aló! Carta a una llamada


¿quién llama?
¿acaso un borrón,
dos trazos,
una nube gris
que por gris ya es negra,
un ruido fastidioso y constante?
o…¿ llama la abulia de una tristeza
sostenida de un dolor sin asidero alguno?

¿quién llama?

Esmeralda Urrutia
Venezuela


Esperada y nunca llegada llamada:

Esta carta es corta, tan corta como el repique ansiado y nunca escuchado del teléfono que descansa sobre la mesa que lo sostiene.
Es tan corta porque de tanto esperar, eché raíces andando por las lindes de mi propio laberinto.
Esta carta a la esperanza del consuelo a tiempo en la voz que se escucha en la distancia, es tan corta como el click que cierra toda posible comunicación en el silencio del espacio que nos separa.
Esta carta no tiene sentido, como sentido no tiene esperar que seas diferente a lo que te empeñaste en ser.

Olvidando tu existencia, me despido de ti, con el dolor de mi mirada perdida y el desconsuelo de comprobar una vez más, que hay quienes no comprenden que:“obras son amores y no buenas razones”.

De ti,
Yo.

jueves 25 de junio de 2009

Carta a una carta con destino y sin regreso




Querida Carta:


Es verdad, hacen quizás más de trescientos sesenta y cinco días que te escribí, sólo que hoy has atropellado mi recuerdo. Hoy llegaste de repente y sacudiste lo que de mi alma queda, lo que de mi corazón palpita al nombrarte aún. Porque eres una de esas cartas que escribí con el sentimiento por pluma y la verdad desnuda de toda clase de artilugio, adorno o deseo de impresionar, era simplemente mi yo garabateado en unas palabras, vestido de negro en la tinta que pintaba al papel. Porque no sé hacerlo de otra manera, porque soy yo entera ante el papel en blanco, porque la pluma es la batuta de mi sinfonía interior, porque por ello escribo cartas nunca escritas, porque soy la palabra que se guarda en un sobre y se echa en un buzón. Pero da la casualidad, que tú sí fuiste escrita, si fuiste enviada por el correo antiguo, con matasello y estampillas de certificada, para que no quedaran dudas y por lo menos tener un poco más de seguridad de que llegarías a tu destino.
¡Tu destino! Llegaste a tu destino, sólo que el cartero jamás tocó a mi puerta con una respuesta, con un acuse de recibo de lo que te había enviado con un papel que me quedara en las manos para acariciar tu recuerdo. Con un “firme aquí señora y tome el sobre que le ha llegado”.
Hoy te escribo carta que sí escribí, porque de repente, me he sentido sola en una batalla que quise no saber estaba perdida desde antes de comenzar la guerra ( que no hay que asustarse que son guerras de emociones y sentimientos, no de las cruentas y crueles que vivimos en el mundo a diario), o a lo mejor sí lo sabía pero me resistía a reconocerlo.

Hoy te escribo carta con destino y sin regreso, porque el horizonte se me ha hecho más lejano y porque hoy, me duele no recordar lo que en ti escribí.

De ti siempre,

Yo.

martes 23 de junio de 2009

TELEGRAMA URGENTE II AL GUARDIÁN DE LA SALUD

TELEGRAMA URGENTE II AL GUARDIÁN DE LA SALUD




Sr. Guardián de la Salud
Cuerpo Esmeralda
Paraíso postal N° 9
Cartas ausentes
Venezuela.-


Ruégole Muy Señor Mío, desde este marasmo de quebrantos físicos de cierta consideración, los que me mantienen entre la cama de convaleciente y la cárcel de cuatro paredes a la que estoy confinada, se digne Ud., dar paso a la salud que en estos días sobre todo, ha sido tan necesaria para poder ser, no sólo para mí, sino también para otros, amados míos, cercanos míos.
Esperando atienda con urgencia el pedimento que aquí le hago,

Atentamente de Ud.,


Yo

domingo 7 de junio de 2009

Carta a Mario Benedetti


Querido Don Mario:


Quizás Usted, estaba acostumbrado que lo tratasen tuteándolo, mas, el que le trate de Usted, tenga por seguro no significa que no lo tenga por cercano, por ser parte de mí desde que nos presentaron. Y para que vea lo que son las cosas, de ese conocerle no hace ni una década, porque yo, que vivo entre libros de autores conocidos y menos conocidos, no había llegado aún hasta a Usted , pero llegó el día en que una amiga amante de la palabra, hace alrededor de cinco años me hablara con tanta pasión de sus obras, que me llevó a descubrirlo en “El olvido está lleno de memoria”, en todos sus “Inventarios”, en algunas de sus novelas, porque confesarle quiero, que no todo lo que ha escrito tengo. Se me han escapado quizás algunas de sus obras fundamentales, mas, es innegable que basta leer alguna de sus novelas, o su poética, para enamorarse de su estilo, de su manera de narrar, de su llegar a lo profundo del alma o a la sonrisa socarrona de sus ironías tan bien descritas hasta en su versos.
He llenado ausencias con su palabra, he compartido presencias con Usted, también.
Usted, me abrió un mundo nuevo en la manera de relatar lo que siento en “ensayos” de poemas, me enseñó a escribir sin punto y coma, sin mayúsculas o con todas las mayúsculas, aprendí de Usted a decir lo que siento sin colocar cortapisas, sin cerrar los ojos ante lo que en mi entorno pase o ante lo que mi corazón sienta.
Uruguayo Usted, venezolana yo, no me conoció de nada, no nos tropezamos en alguna calle o en alguna librería o en un teatro donde Usted fuera el invitado para un festival o recital que diera. Nunca nos tomamos un café juntos, sin embargo, le debo tanto al conocerle a Usted, que desde el 17 de mayo de este 2009, mi corazón está contrito, porque como pasa con los grandes y humildes hombres de la historia, los creemos y queremos eternos tanto en la vida presente como en la eterna y Usted, nos dijo ya hasta luego. Se marchó a esa dimensión donde nos aguarda la eternidad, donde desde allí se recrea seguramente al mirar sus pasos en las huellas profundas que dejó en el mundo de la Literatura y su postura ante lo social y político, lo religioso. Se le respeta y respeto en sus posturas, a hombres como Usted, se les admira y sigue sin pedirle carnet de afiliación alguna.
Por eso, desde donde esté, permítame dejar aquí uno de sus poemas quizás más conocidos, poema que he repetido tantas veces, porque es un himno de “solidaridad en el sentimiento amoroso”, aplicable a cuánto signifique “contar con alguien y con Usted”:

HAGAMOS UN TRATO



Cuando sientas tu herida sangrar
cuando sientas tu voz sollozar
cuenta conmigo
(de una canción de CARLO PUEBLA)




Compañera
usted sabe
puede contar
conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar
conmigo
si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense qué delirio
a pesar de la veta
o tal vez porque existe
usted puede contar
conmigo
si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo
no piense qué flojera
igual puede contar
conmigo
pero hagamos un trato
yo quisiera contar
con usted
es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe
que puede
contar conmigo.
(Mario Benedetti )


Pero además, me gustaría recordar aquí, con Usted un poema que lo descubre, en esa dialéctica que sufren de vez en cuando los incrédulos haciéndose la pregunta que muchos nos hacemos:


¿Y SI DIOS FUERA MUJER?
¿y si dios fuera mujer?
pregunta juan sin inmutarse
vaya vaya si dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas
tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce
su pubis no de piedra
sus pechos no de mármol
sus labios no de yeso
si dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos sida o pánico
nos contagiaría su inmortalidad
si dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno
con sus brazos no cerrados
su rosa no de plástico y su amor no de ángeles
ay dios mío dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería
qué venturosa espléndida imposible
prodigiosa blasfemia


Mario Benedetti


Su biografía, mi querido Maestro, la dejo para los biógrafos, sólo sé que desde 1920 en El Paseo de los Toros en Uruguay a 2009, en su Montevideo del alma, Usted plenó de luz a esta parte de la tierra y ¿por qué no? a todo el planeta.


No me despido, me quedo con Usted al abrir cualquiera de sus libros, o al cerrar los ojos y repetir alguno de sus versos, dando gracias por el fuego que nos deja.

Hasta siempre ¡Poeta!

Yo.