domingo, 4 de octubre de 2015
Vittorio Gassman - Verra' La Morte e Avra' i Tuoi Occhi
Verrà la morte e avrà i tuoi occhi
Verrà la morte e avrà i tuoi occhi
- questa morte che ci accompagna
dal mattino alla sera, insonne,
sorda, come un vecchio rimorso
o un vizio assurdo. I tuoi occhi
saranno una vana parola,
un grido taciuto, un silenzio.
Così li vedi ogni mattina
quando su te sola ti pieghi
nello specchio. O cara speranza,
quel giorno sapremo
anche noi che sei la vita e sei il nulla.
Per tutti la morte ha uno sguardo.
Verrà la morte e avrà i tuoi occhi.
Sarà come smettere un vizio,
come vedere nello specchio
riemergere un viso morto,
come ascoltare un labbro chiuso.
Scenderemo nel gorgo muti.
È una poesia di Cesare Pavese.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
- esta muerte que nos acompaña
de la mañana a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un vicio absurdo. Tus ojos
serán una vana palabra,
un grito acallado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando sola sobre ti misma te inclinas
en el espejo. Oh querida esperanza,
también ese día sabremos nosotros
que eres la vida y eres la nada.
Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como abandonar un vicio,
como contemplar en el espejo
el resurgir de un rostro muerto,
como escuchar unos labios cerrados.
Mudos, descenderemos en el remolino.
Una poesía de Cesare Pavese
domingo, 20 de septiembre de 2015
A la Verdad

“Vale más saber una verdad, aún cuando sea difícil, vergonzosa o trágica, que ocultarla, porque aquello que se calla, es subordinado o adivinado por los otros y ese secreto, se convierte en un traumatismo más grave a largo plazo”
Claudine Vegh
Querida Verdad:
He sido siempre una abanderada de la verdad. Te prefiero aún siendo cruel, que a la mentira, por más que la justifiquen, aunque habrá quien replique, que también la verdad tiene muchas caras y se expresa según el cristal con que se mire.
De pronto, me detengo y pienso en las mentiras que envuelven vivir tras las máscaras que obliga la sociedad, la familia, los amores ocultos, la distancia en la memoria. Me siento tonta útil de ti, de la verdad que quisiera gritar, de este torbellino de velos grises ante los espejos que voy encontrando. Ser fiel a sí misma es el mayor de los retos, y lo soy, callada, sonriente, triste, enojada, superada por cada situación que vivo mordiéndome los labios y como dice Claudine Vegh, "
aquello que se calla, es subordinado o adivinado por los otros y ese secreto, se convierte en un traumatismo más grave a largo plazo”
Quizás por eso, dentro de mi mundo callado y tras las puertas de mi casa, pero bullicioso y sincero al retribuir el sentimiento que no se oculta cuando alguien toca mi corazón, no concibo, más mentiras y silencios y engaños y ocultamientos, porque exploto ya, a mis años otoñales, con la ira de llegar a los límites, a la frontera del abismo de no reconocerme ante palabras que saltan sin ser mis palabras habituales, que deploro por herirme más, quizás, que a quien van dirigidas.
Te escribo Verdad, porque ante cada papel donde se refleje mi tinta derramada, un mucho de ti en mi va de la mano, eludiendo las zarzas que dejan los engaños hechos de silencios.
Sigo mi camino, bajo mis pies el crujir de las hojas secas, con ellas, los recuerdos se alejan día tras día sin piedad de mi memoria.
De ti siempre seré, Verdad, porque a pesar de todo, te prefiero sin menoscabo alguno.
Sin más, recogiendo antifaces, se despide de ti,
Yo.
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de verdades y mentiras
martes, 1 de septiembre de 2015
A los melindres
¡Ah! ¡Vaya con las palabras! Ayer sin más, me topé en una página web en la que a veces, vamos, en la que rara vez escribo pero visito, un escrito breve titulado: "Melindres". Y de pronto, recordé los famosos melindres, que nada tienen que ver con su significado de:
"remilgo, escrúpulo, ñoñez, cursilería, amaneramiento, ridiculez" No, sino con esas rosquillas acarameladas, tan de esta región donde vivo, aunque sean de origen gallego.
Y el dulzor llegó a mi boca, porque muchas veces he elaborado, melindres caseros,
dejando atrás esa amargura que trae a veces en fardos la vida, en el vivir que nos toca.
Ser melindroso es algo, que a pesar de las querencias de ser valiente, de enfrentar con arrojo las batallas que vamos sorteando, nos atrapa en sus redes y troca en amargos los dulces placeres.
Cierto es y siempre mantengo, que a pesar de los desengaños, de los zarpazos, de las garras ensangrentadas de tanto asirse a la esperanza, hay que mirar hacia adelante, oteando horizontes o encontrando luz en las estrellas. Aparcar el miedo a un lado del camino. Mientras tanto, por qué no, ir saboreando algún melindre que endulce la boca que guarda los besos, que añoran al amor que espera, a la vuelta de la esquina aquella.
Yo.
(Con moraleja incluida: Cada palabra tiene un haz y un envés)
viernes, 7 de agosto de 2015
Quizás un café
quizás un café
en una larga historia contada a trazos
entre las luces de un atardecer
quizás un silencio
que llene toda la vida de alguna ausencia
quizás un viaje
a la Toscana calle donde algún poema
desgaja amores en los pétalos que el viento lleva
quizás un café
sí
por aquel encuentro
que nunca se dió
Esmeralda Urrutia
07/08/2015
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a la ausencia de ti
miércoles, 8 de julio de 2015
Al silencio
Necesario a veces, incomprensible en otras. Siempre vago, siempre extraño, siempre en la nada de cada todo que se desvanece en el vacío del silencio.
A veces te busco, trato de escucharte, remembranzas atropellan la memoria, querencias arrasan al corazón.
Y sin embargo, a pesar de todo, hay una espina que habla de ignorancias al callar. Imagino espaldas que huyen hacia otros horizontes. Imagino desprecios, imagino...
Incomprensible silencio.
A veces te busco, trato de escucharte, remembranzas atropellan la memoria, querencias arrasan al corazón.
Y sin embargo, a pesar de todo, hay una espina que habla de ignorancias al callar. Imagino espaldas que huyen hacia otros horizontes. Imagino desprecios, imagino...
Incomprensible silencio.
sábado, 31 de enero de 2015
Carta a la obsesiva...¡soledad!
¡Cuántas veces he leído en tantos escritos, escuchado en tantas canciones, el saludo que te nombra: hola soledad!
No seré menos:
Hola soledad.
Con minúscula, que la S así, grande, te hace sujeto con nombre propio, nombre de mujer con mirada triste, con las manos cruzadas en el regazo vacío; sin embargo, a pesar de letra pequeña, eres inmensa en lo que tocas y abarcas y vives y encarnas, porque, como siempre en emociones, en sentimientos volcados en palabras de ermitaños, de huraños refugiados en apartes mundanos, eres la compañera intangible, la novia sin velo y ramo de flores, la que espera al amado o a la amada, la inasible entre lo etéreo y lo palpable, la presente en la ausencia, la que abraza y abrasa sin mediar en la vida que te contiene.
Hola soledad. No sé en qué momento te instalaste en mi habitación, en mi cama, en la casa que habito, en las calles que recorro, en la mirada que otea horizontes lejanos. No lo sé. Sólo sé que siento tu mordida en mi alma, el desgarro en la muda voz que se ahogó en mi garganta.
Y de pronto, los versos de Nelly Fonseca Recavarren, en su poema Soledad se imprimen en mis pupilas:
Mi madre debió llamarme
Soledad.
Nombre inmenso como el cielo;
nombre amargo como el mar...
Mi madre debió llamarme
Soledad.
Soledad, porque mi boca
se ha olvidado de besar;
porque las rosas se mustian
sin abrirse en mi rosal,
mi madre debió llamarme
Soledad.
Un ángel negro, a mi vera,
siembra más huertos de sal,
Jazmín que mi mano toca
no florece jamás.
Mi madre debió llamarme
Soledad.
Me llaman con otro nombre
que suena a plata y cristal.
Me llaman, mas no respondo;
pues, en mi lírico afán,
yo sé que debí llamarme
Soledad.
Soledad de noche oscura
que presagia tempestad.
Soledad de campo raso
sin un árbol ni un cantar.
Soledad de lo infinito:
soledad de cielo y mar...
soledad como la mía:
¡Soledad!
¿Qué más decir ante este incuestionable poema que lo dice todo en el presagio de toda tempestad?
Me siento exiliada de mí misma, me siento forastera de mi vida. Nada más puedo escribir, se duermen mis dedos ante el teclado. La mano siempre extendida, se cierra en un puño apretado que hace sangrar la palma, gesto involuntario en el poco lírico afán de atraparte soledad, para dejarte ir.
Miro a mi alrededor, escucho el silencio...pesa, duele.
Sin más, hasta siempre...soledad.
Yo.
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soledad
lunes, 5 de enero de 2015
Al amor
¿Cuándo no es propicia una carta al amor?
Adquieres alma, porque estás hecho de alma, adquieres piel, en los seres que despiertan tu emoción, haciéndose sentimiento. Eres tangible en lo intangible.
Saltas en el trampolín que es la vida. Eres risa, llanto, alegría, tristeza, nostalgia, melancolía, felicidad a ratos, angustia a momentos y todo ese sentir que nos abarca, que nos mueve y guía con el timón de tus apetencias.
Navegas por mares ignotos, naufragando la lágrima que se formó en alguna mirada que te supo ausente, regresas a la playa, vuelves a los ríos, a los deltas y así a los mares de siempre, yendo a la deriva.
Vuelas cual águila indómita sobre riscos escarpados, cual colibrí multicolor libando la miel de la flor que se entrega a tus devaneos. Saltas y vuelves a saltar en este trampolín sin mella, sin descanso que es la vida.
Y, a pesar de todo, a pesar que te encuentre "en el rescoldo de una columna quebrada", seguirás siendo el motor que impulse el vivir.
¿Cómo no escribirte amor, una carta?
Siempre tuya.
Yo.
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de amor y algo más
viernes, 5 de diciembre de 2014
jueves, 13 de noviembre de 2014
Carta a ese adiós que se resiste
Carta a ese adiós que se resiste
Cuán
difícil resulta decir adiós, cuando la página del libro de nuestra historia ,
se aferra a los dedos, se resiste a pasar a otra página, a perderse en el
tiempo, arrancada al viento.
Cuán
difícil resulta y resultó, aparcar en algún lugar del corazón, lo que la razón
dicta como deseable en el pasar la emoción, el sentimiento.
Cuán
difícil resulta, no pensar…en ti.
Yo.
PD.
Podría seguir escribiendo hasta el infinito, la noria que “resulta” al decir…¡adiós!
viernes, 10 de octubre de 2014
Carta a todas las abuelas boticarias
Queridas y entrañables abuelitas:
Hoy he sentido nostalgia por las mías y en ellas rindo homenaje a todas las abuelas de ayer y de siempre, repito, siento nostalgia por mis abuelas sabias, enciclopedias andantes, ante la mirada atónita de los nietos. Hoy, ante algunos malestares de salud, recordé lo bien que sabían de esa medicina natural, de aquella que en un jardín encontramos para esos males que nos agobian, pues ante su sapiencia, solían decir que los "matasanos" sólo recetaban y recetaban pastillas que quién sabe qué otro mal causaban. Para qué recurrir, según ellas, a pastillas antinflamatorias que decían, compuesto de ananás, cuando podías consumir la antiséptica y maravillosa piña, en jugos o saborearla en rodajas?
Sí, recordé a mis abuelas, a las abuelas de mis amigos y a mis padres que en mi niñez practicaron mucho de esa medicina de botica natural, inculcando que no sólo con químicos frabicados en laboratorios se puede, por lo menos, depurar, sanar, limpiar, el organismo.
En tropel llegaron a mi, el anis, el ajo, la menta, la manzanilla, el boldo, el hinojo, el jenjibre, la salvia...etc. Depurativos estos, que agregan salud a nuestro sistema digestivo, circulatorio, y más etcs.
Decían mis abuelas, "mijita si estás nerviosa una tizana de tilo, de toronjil o maría luisa, no te vendría mal, o unas goticas de valeriana."
Extraño a mis abuelas, a mi madre que sigue aquí, que cuido, pero no está. A mi padre, bordón de los remedios heredados en su infancia en esos pueblos donde nació y ocurrió su niñez. Extraño esa botica infinita de tantos remedios que para todo tenían en ellas la respuesta oportuna y la cataplasma segura de la sanación.
¿Cómo olvidar que cada vez que carraspeaba, estornudaba o me quejaba de un dolor raro de garganta o de pecho, por los pulmones, me decían en tropel las abuelas, no te olvides de tomar limón con miel, el remedio para toda constipación?
Y aquí estoy, con mi vaso en cuartos lleno de limón y miel, la medicina eficaz para todo mal.
Las extraño abuelas, que sí, las extraño.
Besos desde mi alma, a donde quiera que estén sus almas.
Yo.
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boticarias las abuelas
domingo, 28 de septiembre de 2014
Y...un día de ayer recibí esta carta
Imposible
Todo ahora es distinto,
ya la esquirla no es el pobre tiempo
que tonto perece aburrido y laxo.
Ahora aquella manera sofocante
de cabalgar un cuerpo con los dedos sin que tocaran piel
de sentirse vecino no, sino copropietario
de una cama común que en la fantástica
alucinación de una postguerra, se convertía en paz
en esas madrugadas de poesía y canción en la distancia…
quedaron sin presencia.
No es bueno el juego eterno de soy lo lacerado,
No es justa la sentencia de solo soy quien ama…
Y llora… y sufre… y… muere,
Todos vamos muriendo, yo estoy muerta,
soy apenas el rastro de un fantasma además silencioso.
Y eso es cierto, mi mirada perdida, como dices
era mi mejor forma de encontrarte,
más allá del misterio de mis ganas
¡te cargaba en mi alma!
Todo ha cambiado, incluso mi mirada,
porque he perdido el alma.
Mis pupilas ya no miran ni siquiera la nada,
Y yo que renací cantándote en el viento
he olvidado cantar por las mañanas.
CLPP
14/03/11
RESPUESTA:
Quiso el golpe fiero de la muerte no permitir la posibilidad en lo imposible, lo posible en lo improbable, el encuentro, las miradas amorosas, el susurro de los versos, el adagio de tu voz, tarareando melodías. Quiso el golpe fiero de la muerte, separarnos antes de encontrarnos. Mas, aún así, te sigo amando, como se aman esos amantes que sólo sueñan con mañana, cuando el hoy arrebata la ilusión del beso, del abrazo eterno.
Releo esta carta que recibí de ti, sólo unos meses antes de tu partida y siento que quizás, no lo sé de cierto, pero lo deseo, que quizás en otra vida nos encontraremos y ya no será un sueño, ni el anhelo menguante, ni la utopía de un romance, será, la verdad que siempre ha guardado mi alma para ti, en este amor que nunca dejó ni dejará de ser. Entonces, sí, las pupilas mirarán el todo y seguirás renaciendo cada mañana, cantándole al viento.
Hasta entonces amor, que hoy, mi nostalgia se llena de ti.
Yo.
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domingo, 31 de agosto de 2014
miércoles, 23 de julio de 2014
El amor absurdo
El amor absurdo. ¡Vaya! Cuántas causalidades, cuánto de mi o de cualquiera, encontrados en palabras de otro u otra. Cuánto de sentir en un poema, una carta, un escrito, una frase, la oración que leemos una y otra vez, pensando..."parece lo hubiera escrito yo". Eso me ocurrió hoy, mientras esperaba en larga espera, en la sala de espera de la consulta médica obligada, después de una pequeña intervención quirúrgica, que llegara el doctor que siempre llega a deshora y tarde, sólo que esta vez, agradecí ese tiempo. Pude leer a gusto parte de una Antología estupenda de poetas hispanoamericanas de hoy: "Casa de luciérnagas" de Mario Campaña, ecuatoriano, poeta e investigador de la literatura. En sus páginas grandes nombres, muchos conocidos, otros menos, mas, encontré un poema, entre tantos que me gustaron, que me hizo releerlo varias veces, sonreír con diáfana nostalgia, con cierta melancolía en esa dualidad que deja la tristeza en una sonrisa.
De Irene Gruss, poeta argentina, un poema que habla del amor absurdo. Un espejo se coló frente a mis ojos, llenándose mis pupilas de sus versos, los que me encantaron.
Lo comparto.
El amor absurdo
Nos faltaban hechos.
Ni hacíamos el amor ni nos acomodábamos
a tomar café.
No organizamos ningún campamento a
las Islas Canarias, y
en Puerto Madryn
ni nos reconocimos: los únicos testigos de esto
fueron los cormoranes. Bichos feos de por sí,
los cormoranes saltaban
gritaban
nuestra falta de hechos.
Amantes insólitos,
nunca nos reunimos, ni por casualidad,
a oler la lluvia, ni a agitar banderas
ni a cerrar ventanas
ni a inventar, ni siquiera
inventar
algo cierto.
Irene Gruss
( De su libro: "El mundo incompleto")
Pues bien, debo a Irene una espera placentera, antes que me quitaran parte de los puntos que dejó la cirugía, con la amenaza de otro día, el martes para más señas, cuando tengo que volver a otra espera, por el resto del despunte y quizás encuentre, ¿por qué no? otro poema que me haga decir...¡Ay, pero si parece que lo hubiera escrito yo!
De la misma Irene...
De qué hablo:
Frente al mar hondo
uno debe callar hondamente.
Uno no debe caer y
emitir por esa caída el más íntimo
sonido.
Sólo se puede hablar frente al mar hondo
cuando la luz es tan alta que
se inquieta, cuando
nuestro movimiento es suave,
casi resignado.
Uno no puede hablar
tan fácilmente, porque hablar
así sería
inoportuno,
ingrato.
Frente al mar hondo
uno debe callar,
enaltecerse o retirar
suavemente, sin furia, los pies.
El ruido del mar es demasiado fuerte para
uno,
para todos
a la vez.
(De su libro "El mundo incompleto")
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de amores absurdos
lunes, 14 de julio de 2014
El rumbo de tus pasos
Querida canción:
¡Sí! Que es a una canción a la que le escribo esta carta nunca escrita. A una canción que tenía tiempo no escuchaba, a Pasión Vega deleitando con su voz la melodía. ¡El rumbo de tus pasos!
Y es que cada verso, cada estrofa, de esta canción es una metáfora que plena el alma, que la desgaja en emociones, que la hace vibrar con el aleteo imperceptible de una mariposa.
Entonces recordé, que faltó "el resto de un segundo", que no tuve tiempo para arreglar "el desorden de mi mundo" y lo más triste, estar diluyendo, en el reparto que nos tocó, "los sueños que agonizan en presente".
Miro ausente a los seres que amo, que he amado, y en todos de alguna manera me falta "lo que dura una mirada", lo que les "sobra de un beso", el abrazo de una despedida, el te quiero que se quedó colgado en el perchero de la espera. Porque hay amados que tengo cerca, con los que convivo y sin embargo no me reconocen, porque la memoria les ha jugado la más terrible y cruel de las pérdidas en vivo. También están los otros, los que partieron antes, dejando en mí, las heridas que deja la muerte inesperada, el viaje a lo insondable.
Si todos, de alguna manera me hubieran regalado esos instantes y esas preciosas dádivas que son del alma o esos abrazos que llevan a los besos, hoy no estuviera "lamiendo mis heridas" y podría tenerlos sin tener nada.
Pero aunque Pasión canta, que "no es el momento de cambiar el rumbo de tus pasos", los míos los cambié por un destino escrito sin vuelta atrás.
Así que seguiré escuchando, seguiré viviendo en la música y la poesía que trae una canción, el atisbo del horizonte, donde pasar pueda alguna vez, el eco de mi voz.
De ti.
Yo.
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de canciones
martes, 27 de mayo de 2014
Carta al alma en vuelo
Queridas alas:
¡Sí! A las alas, porque para que el alma vuele, necesita alas. Y, las mías comenzaron a aletear, en la convicción que no vale la pena estancarse en un nido, donde sólo un lado se ha formado con briznas de acero.
No, no vale la pena seguir utopías, seguir siendo sólo un "sms", sin derecho a voz, a marcar un número, hablar sin alcabalas, ni fronteras donde hay que presentar pasaportes , visas siempre negadas. No vale la pena la claridad de una sola parte, cuando el otro es noche sin luz.
Cuando nunca hay la llamada necesaria en los momentos más dolorosos que desmoronan la vida y luego...al tratar de escuchar a viva voz, no hay respuesta, no hay número de casa, no hay...no hay. Sólo razones que no son razones, porque delincuente no soy para negarme en la amistad que proclaman, la urbanidad en la simple educación de un número, una dirección, un camino a llegar.
Así que, al vivir lo que me ha tocado en estos tiempos bizarros de pérdidas, de angustias, de dolores, no vale la pena, seguir con la utopía de quien en realidad, sólo existe cuando quiere existir en un "sms".
Yo.
PD. Me hubiera gustado decir como Benedetti:
"mis utopías
tienen el sello
de tus caricias"
Pero no fue así...
martes, 13 de mayo de 2014
sábado, 3 de mayo de 2014
Una simple carta de amor
Amor mío:
¡Qué lugar común para comenzar esta carta! Te llamo mío, amor, sin percatarme que en las distancias, en el tiempo que corre impasible, los amores, el amor, no nos pertenece.
Ese sentimiento que nos envuelve, nos mueve, nos aterra o nos hace valientes, irracionales, es un todo que anida en una, sin distingos de nada.
Vago en tu nombre, naufrago en el mar que escogimos, a dedo, para hacerlo parte de nuestra deriva, parte de un verso, parte de la narrativa que forja una historia. Capítulo a capítulo, nos fuimos evaporando, lejos quedan las euforias, el temblor de ver tu nombre grabado en mi teléfono, la sonrisa fácil, el mojar los labios presintiendo los tuyos, el ahogarme de felicidad al escuchar tu voz.
El mito naufraga, tejer ya no es tarea de Penélope, ni mía tampoco, ya no espero, y eso, es triste, porque al no tener margaritas para deshojar, me tocó desgranar horas, minutos, tiempo y con él, la memoria y el olvido.
Quizás suene raro, pero al voltear la mirada, un espejismo se diluye en el camino que atrás queda y en él, apenas sobreviven trazos de tu imagen que nunca fue real, porque nunca pude mirarte de cerca y acariciar con el dorso de mi mano, tu rostro. El espejismo se lleva el dibujo imposible.
De pie un rato, sentada otro, el horizonte siempre es una pupila en línea delante de mi y lo miro ausente, como ausente escucho ese eco que siempre me trae un rumor de voces, de las tantas veces que grité tu nombre y sólo silencio recogí del viento.
Amor mío...¡tanto me pasa! y tú no estás, ¡tanto te pasará! y siempre me negaste, mi estar.
Sé feliz en lo que cabe ser feliz. Buena vida, te deseo.
Yo.
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carta de amor y despedida
lunes, 2 de diciembre de 2013
Carta a Las Mujeres de mi Vida
A las Mujeres de mi Vida
¡Las Mujeres de mi Vida! En estos días decembrinos, cuando las alegrías se confunden con tristezas, las risas y las lágrimas se funden en nostalgias; cuando el brillo de una estrella fugaz compite con el fuego artificial de miles de estrellas, que jamás la superarán.
En estos días, cuando de la mano vamos por senderos de pesebres y árboles de navidad en transculturación inevitable producto de la comercialización, o en simbiosis de tantas otras creencias; cuando el mundo, la tierra, se detiene, quiera o no, a pensar en el Niño Hombre que nació un día para salvar al hombre de sí mismo, en estos días, anidan en mi alma, la mujeres de mi vida.
Mis abuelas, hermana, sobrinas...¡mi madre!
Mi madre, quien me parió, quien ha sido y es norte de toda mi vida, guía aún de mis pasos, a pesar de no reconocerme, de preguntar cómo me llamo, quién soy, cuándo llegué, y, llamarme prima, hermana, amiga querida, creer que ella tiene catorce años o dieciocho años, delirar que vive en su tierra natal o cerca de ella, que su mente volvió al tiempo cuando fue realmente feliz. A pesar de ello, cuando una luz ilumina sus pupilas perdidas, y me dice mi hijita, mi todo; me aferro al hilo de la esperanza, pienso, en que todo esto es una pesadilla que pronto pasará. Pero no es así, lo fugaz es eso, fugaz, como la estrella de los deseos, mentira también, porque es un meteorito que tocó la atmósfera iluminando al cielo por un instante.
Su mente divaga, su corazón puede que se confunda, pero yo sé quién es ella, la mujer más importante de mi vida.
Luego, vienen quienes han sido también puntales en mi existencia, herencia en mis abuelas, sostén y bordón en mi hermana, amor maternal en mis sobrinas que llenan vacíos de hijas.
Y...hay otras, otras mujeres que han sido remansos, huracanes, en amistades de vida o en amores perdidos que fueron, lágrimas, risas, música o poemas.
A todas las mujeres de mi vida, sepan hoy, les sigo amando por ser quienes son, eslabones en la cadena de mi vivir.
Les besa desde siempre.
Yo.
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a la mujeres de mi vida
sábado, 2 de marzo de 2013
Carta al Recuerdo
Carta al Recuerdo
“Y haciendo un poco de historia,
nos volveremos atrás,
para recordar la gloria
de mis días de chaval”
( Profecía. Rafael de León)
Querido Recuerdo:
Al recordar los versos de Rafael de León
en su Profecía, de alguna manera siento que la memoria es algo así como “los
ojitos de mi mare”, centinela de la vida. Porque la vida es una, pero vivir es
mucho. En ese vivir, la mente abre
parcelas y parcelas donde guardamos los recuerdos, aunque en algún momento
sintamos que los estamos perdiendo y caemos en la angustia de no recordar un
nombre, unas palabras, un rostro, algún hecho que hasta hace poco nos llenaba la
mente y hasta el corazón.
A veces, saltan en tropel, entonces,
caemos en ese embeleso de extasiarnos con la vista fija, perdida, viendo sin
mirar, porque tenemos las pupilas llenas de recuerdos.
Y te escribo, recuerdo, porque serás olvido sin yo
quererlo, porque algún rostro será una fotografía color sepia, porque alguna
melodía me traerá la luz de un farol de media noche en unos ojos en los que me
perdí; porque unos versos serán las palabras que he repetido para superar el
dolor de la pérdida, de la ausencia, de los silencios lapidarios; porque un aroma se quedará en mi piel
recordando otra piel que fue mi abrigo. Para entonces, ya habré perdido el
equilibrio de mis piernas, la claridad de mi voz que fue voz del eco del
horizonte que diviso desde aquí, mis manos apenas sostendrán un lápiz y su
trazo será inseguro, simulando los caminos de las montañas. Mis ojos, apenas
sabrán mirar hacia dentro, porque no habrá una lente suficiente para mirar
hacia afuera y quizás, estos recuerdos que me avasallan hoy, serán el olvido
que llevaré hasta el final de mis días.
Querido recuerdo, lástima vana, saber
que alguna vez te perderé, aunque sé que es el ayer lo único que en realidad nos pertenece en
el tiempo, lo demás, son profecías,
presagios, intentos de vida, ilusiones, proyectos, sinos sin destinos ciertos.
Por eso termino con otro fragmento de Rafael de León:
“Y mientras que tu cantabas,
yo inocente, me pensé
que nos casaba la nana
como a marío y mujer.
¡Pamplinas! Figuraciones
que se inventan los chavales;
después la vía se impone:
tanto tienes, tanto vales.
Por eso yo, al enterarme
que llevas un mes casá,
no dije que iba a matarme,
sino que me daba igual”
Hasta siempre, y siempre, querido
recuerdo.
Yo.
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de los recuerdos presentes,
idos
jueves, 14 de febrero de 2013
Carta a los amores sentidos…o ¿ perdidos?
Carta
a los amores sentidos…o ¿ perdidos?
Queridos
amores:
(sentidos
siempre ¿perdidos? no sé)
Un
febrero más, un 14 más, un San Valentín ondeado por quienes celebran hoy, el día
del amor. Un Cupido, hijo de Venus y de Marte, vendado, a la caza de quienes
desean enamorarse para lanzar su flecha
mágica, mitológica. Una mezcla de cristianismo y paganismo desde la antigua
Roma.
Así,
mi respetado San Valentín, romano, se
convirtió en el símbolo de esta celebración anglosajona, lo que me resulta una
incongruencia, pero en fín, así son las cosas, como lo fueron en su día en la
antigua Roma las fiestas paganas que se realizaban para la adoración del dios
del amor, cuyo nombre era Eros y a quienes los romanos llamaban Cupido.
En
el siglo III en Roma, el emperador Claudio II prohibió por decreto, la celebración de matrimonios entre jóvenes en
la firme creencia que si se mantenían solteros, sin familia, resultaban para las guerras y defensa del imperio,
mejores soldados, ya que no estaban atados a nada.
Surgió
entonces un hombre de la Iglesia Cristiana Romana, sacerdote , quien se rebeló
contra Claudio II, y el que seguro se dijo a sí mismo ( en mis palabras) “esto no puede ser, es injusto, yo, voy a
desafiar a este señor y voy a casar a cuantos jóvenes enamorados lo deseen,
aunque sea en secreto” Y así lo hizo.
Claudio,
se entera, llama a Valentín a Palacio porque sabe de la popularidad que se había forjado el sacerdote casamentero y el
santo, ni corto ni perezoso, en la reunión con el mismísimo Emperador se dio a
la tarea de hacer proselitismo al cristianismo.
Claudio, lo miró y escuchó con interés , pero otros intereses reinaban y
aconsejado por el Gobernador de Roma, Calpumio, Claudio II mandó a encarcelar a Valentín.
Un
oficial llamado Asterius, encargado de encarcelarle, vio la oportunidad de
ridiculizarlo y de paso ponerlo a prueba. Le retó a que le devolviese la vista
a una hija suya, de nombre Julia, quien había nacido ciega. Valentín aceptó el
reto y en nombre de Dios, del Señor, le devolvió la vista. Este hecho
convulsionó a la familia de Asterius quienes todos, se convirtieron al
cristianismo. Pero esto no fue óbice para que el santo de los enamorados, saliera
en libertad, por el contrario, Claudio
ordenó lo martirizaran y finalmente fuera ejecutado el 14 de febrero del
año 270. Julia, agradecida por su milagro, plantó junto a la tumba de San Valentín un
almendro de flores rosadas, de allí que sea este el símbolo de la amistad y el
amor verdaderos.
Símbolos,
historias, mitos, realidades e ilusiones. Lo cierto es, que en nombre de un santo
que casaba a enamorados a escondidas y de un dios, alado y bebé, es un día de
febrero la conmemoración de una muerte, celebrándose en gran parte de la tierra,
el día del amor y en otros, agregado , el de la amistad.
No
necesito un día, ni un 14 de febrero, ni un 30 de julio, ni fecha señalada,
para celebrar al amor o a la amistad.
A
ti que he amado y me has amado, a ti, que me honras y he honrado con la amistad, no
necesitas ni necesito de este día para recordarte o recordar, que fuiste una rosa y una
espina, un dolor y una alegría, una huella o un camino, unas manos o unos
brazos, un beso o un recodo. Es más, que has podido ser una ilusión virtual.
Sin
y con mucho que decir, dejo estas líneas
sin despedidas, que ya me he dado cuenta, que el corazón no conoce la palabra
adiós, que si no recuerda en algún momento, no significa que es olvido. Por
eso, hasta siempre amores y a celebrar
cada día, lo que del amor sea.
Yo.
sábado, 2 de febrero de 2013
Fé de vida
Y...¿por qué no un poema que siga hablando de ti?
Fé de vida
he escuchado tu voz
un te quiero
un reclamo
unas risas
un dolor
dos reclamos
mil adioses sin despedidas
he leído tu voz
en cada palabra
he contenido la respiración
en cada verso
busco / rebusco
un algo que me de pistas
que aunque
he escuchado tu voz
que he leído tus versos
no eres
no serás
un fantasma
o una ilusión que forjó mi alma
ávida de ti
Febrero 01 de 2013
domingo, 2 de diciembre de 2012
Siempre habrá un Diciembre
Siempre habrá un Diciembre
Queridos míos:
Sé que en estas fechas, siempre, se escriben y envían tarjetas de Navidad,
de Año Nuevo, notas emocionadas con los
mejores deseos. Pareciera que el tiempo que marca el “otoñal-invierno”, nos
embarga de perdones, de olvidos y de los mejores recuerdos. Sea cual sea
nuestra creencia religiosa, o a lo mejor, ninguna creencia, pareciera la magia
de Diciembre se instala en cada uno de nosotros, para acercarnos, para hablar
después de los silencios, para llamar después de las ausencias, para preguntar
después de las pérdidas, para cantar un villancico, aguinaldo o una gaita
zuliana, ( esto en Venezuela) y…festejar en familia.
¡Sí! Diciembre reconcilia y en ese
estado idílico, no quiero ser menos y sin árbol de Navidad o Pesebre, o luces
multicolores, quiero desearles a todos los que me siguen, visitan, leen, se
acomodan un rato entre las páginas de este epistolario o simplemente son lo que
son en lo humanos que llegan a mí, quiero desearles, repito, un cúmulo de
felicidad en los momentos que atrapen en el diario vivir, que el año por nacer
sea grato y posible de salvar en cuanto escollo aparezca. Que el Dios de sus
creencias guíe sus pasos y conforte en los ratos que parece caminamos al borde
de un abismo o sentimos en nuestro cuerpo y alma, sólo el pinchazo de las
espinas de un jardín, olvidando las rosas, que siempre serán de pétalos suaves.
A ti, que me has amado, que he amado, mi abrazo y mi mano siempre puesta a
servirte cual mi hombro de bordón, si lo necesitas alguna vez.
Que la Paz sea en todos nosotros.
Yo.
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de diciembre vamos
sábado, 15 de septiembre de 2012
Carta al desencanto
Carta al desencanto
Siempre recurrente desencanto:
Aquí estoy de nuevo. Recogiendo las miserias que va dejando señor o señora desencato, las lágrimas sorbidas una a una en
medio de algún paradigma que me hizo sentir llegaba a una atalaya, donde
mirar pudiera la vida escrita en peldaños, parajes, hojas de un diario o de un
libro cuyas páginas relataran mi historia.
Esta carta es corta, muy corta, porque mucho más que de
tristezas, nostalgias, amarguras, melancolías, silencios y soledades, no se
puede escribir en medio de este desasosiego, que resulta de la verdad tantas
veces pedida y al fin declarada.
¿Qué se puede decir ante la verdad presentida? ¡Nada! Sólo
seguir el camino que se tiene delante y no volver la vista atrás, porque ya no
hay atrás, fue borrado de un trazo.
Así que estimado desencanto, queda usted colgado en el
perchero de la ausencia, cuando antes era la esperanza la que colgaba en el
otro perchero, en el de la espera, en el de la ilusión, en el del amor.
Sin más qué pueda decirle, se despide de usted
atentamente,
Yo, la tonta útil.
sábado, 8 de septiembre de 2012
Carta al hijo de mi hija que nunca tuve
Carta al hijo de mi hija que nunca tuve
Sí, lo sé, parece una locura escribir doblemente una
carta a dos seres que nunca han sido en mis entrañas. Lo que no es una locura,
es que sí han existido en mi corazón.
Por esa razón, mi niño bonito, te escribo esta carta que
nunca escribí.
Aunque no lo creas, te conozco desde siempre, desde que
me vi en los ojos de tu madre cuando los abrió, nada más nacer. Porque ese día
naciste con ella. La palabra mañana, tuvo significado, siendo entonces, cuando
la esperanza se aposentó en mi regazo y en el regazo de tu madre.
Naciste varón, (no te enojes,
pero esperaba fueras niña), y al ser varón, recuerdo un estupendo libro que leí
varias veces tiempo ha, de Oriana Fallaci: Carta
a un niño que no llegó a nacer, de donde extraigo este resumen que siempre
me ha encantado:
“Serás un hombre o una mujer? Quisiera que fueses
mujer. Ser mujer es fascinante, es un desafío que nunca llega a aburrir.
Tendrás que batirte para demostrar que dentro de tu cuerpo liso y redondeado
hay una inteligencia pidiendo a gritos que la escuchen. Te cansarás de gritarlo
y, a menudo, casi siempre, perderás.
Pero no debes desanimarte, batirse es mucho más
hermoso que vencer; viajar, mucho más divertido que llegar. Sí. Espero que seas
mujer; no me hagas caso si te llamo niño.” “Pero si naces varón, me sentiré
igualmente contenta y tal vez más, porque te verás libre de muchas
humillaciones, de muchas servidumbres, de muchos abusos. Naturalmente, te
corresponderán otras esclavitudes, otras injusticias; tampoco para un hombre es
fácil la vida, ¿sabes? Y sin embargo, o precisamente por eso, ser hombre
constituirá una aventura maravillosa, una empresa que no te decepcionará jamás.”
(Y todo porque tienes cola delante)
Así que mi niño, te tocarán fuertes batallas, te
exigirán rudeza, te dirán que los hombres no lloran, que la ternura es cosa de
niñas, de mujeres románticas, que esperan siempre estar enamoradas más del amor
que de alguien. Pero no te engañes, ni permitas te engañen. La ternura también
es cosa de hombres, llorar también es cosa de hombres, ser débil no es un
defecto, si esa debilidad te hace ser mejor ser humano, porque te emocionas,
porque siendo consecuente contigo y tus sentimientos, esa debilidad te hará fuerte,
capaz de aprender, de diferenciar lo bueno de lo malo y podrás forjar un mejor destino para ti, aunque en el
camino cometas muchos errores. Ya enmendarás la plana, que para eso sirven los
errores.
La vida es el don que nos regala el Hacedor, vivir,
es el compromiso de honrar esa vida que nos fue dada.
Así que mi niño, no escribiré para ti decálogos,
tratados, guías o libros de autoayuda. Irás creciendo, aunque te duela, pero
más te dolerá no crecer y para ayudarte en ese crecimiento, estamos todos los
que te amamos desde antes de saber tu sexo, tu nombre.
Te amo, mi niño bonito, con ojos de auroras y
fulgor del más grande amor, jamás sentido.
De ti y por ti siempre,
Yo.
Pd. Esta carta te la hubiera escrito, si hubiera tenido una hija y mi hija un hijo que fuera mi nieto.
Pd. Esta carta te la hubiera escrito, si hubiera tenido una hija y mi hija un hijo que fuera mi nieto.
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de nietos de sueños
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