miércoles, 23 de julio de 2014

El amor absurdo


El amor absurdo. ¡Vaya! Cuántas causalidades, cuánto de  mi o de cualquiera,  encontrados en palabras de otro u otra. Cuánto de sentir en un poema, una carta, un escrito, una frase, la oración que leemos una y otra vez, pensando..."parece lo hubiera escrito yo". Eso me ocurrió hoy, mientras esperaba en larga espera, en la sala de espera de la consulta médica obligada, después de una pequeña intervención quirúrgica, que llegara el doctor que siempre llega a deshora y tarde, sólo que esta vez, agradecí ese tiempo. Pude leer a gusto parte de una Antología estupenda de poetas hispanoamericanas de hoy: "Casa de luciérnagas"  de Mario Campaña, ecuatoriano, poeta e investigador  de la literatura. En sus páginas grandes nombres, muchos conocidos, otros menos, mas, encontré un poema, entre tantos que me gustaron, que me hizo releerlo varias veces, sonreír con diáfana nostalgia, con cierta melancolía en esa dualidad que deja la tristeza en una sonrisa. 
De Irene Gruss, poeta argentina, un  poema que habla del amor absurdo. Un espejo se coló frente a mis ojos, llenándose mis pupilas de sus versos, los que me encantaron.
 Lo comparto.

El amor absurdo

Nos faltaban hechos.
Ni hacíamos el amor ni nos acomodábamos 
a tomar café.
No organizamos ningún campamento a
las Islas Canarias, y
en Puerto Madryn
ni nos reconocimos: los únicos testigos de esto
fueron los cormoranes. Bichos feos de por sí,
los cormoranes saltaban
gritaban
nuestra falta de hechos.
Amantes insólitos,
nunca nos reunimos, ni por casualidad,
a oler la lluvia, ni a agitar banderas
ni a cerrar ventanas
ni a inventar, ni siquiera
inventar
algo cierto.

Irene Gruss
 ( De su libro: "El mundo incompleto")

Pues bien, debo a Irene una espera placentera, antes que me quitaran parte de los puntos que dejó la cirugía, con la amenaza de otro día, el martes para más señas, cuando tengo que volver a otra espera, por el resto del despunte y quizás encuentre, ¿por qué no? otro poema que me haga decir...¡Ay, pero si parece que lo hubiera escrito yo!

De la misma Irene...

De qué hablo:

Frente al mar hondo
uno debe callar hondamente.
Uno no debe caer y 
emitir por esa caída el más íntimo
sonido.
Sólo se puede hablar frente al mar hondo
cuando la luz es tan alta que
se inquieta, cuando
nuestro movimiento es suave,
casi resignado.
Uno no puede hablar
tan fácilmente, porque hablar
así sería
inoportuno,
ingrato.
Frente al mar hondo
uno debe callar,
enaltecerse o retirar
suavemente, sin furia, los pies.
El ruido del mar es demasiado fuerte para 
uno, 
para todos
a la vez.

(De su libro "El mundo incompleto")

lunes, 14 de julio de 2014

El rumbo de tus pasos


Querida canción:

¡Sí! Que es a una canción a la que le escribo esta carta nunca escrita. A una canción que tenía tiempo no escuchaba, a Pasión Vega deleitando con su voz la melodía. ¡El rumbo de tus pasos!
Y es que cada verso, cada estrofa,  de esta canción es una metáfora que plena el alma, que la desgaja en emociones, que la hace vibrar con el aleteo imperceptible de una mariposa.
Entonces recordé, que faltó "el resto de un segundo", que no tuve tiempo para arreglar "el desorden de mi mundo" y lo más triste, estar diluyendo, en  el reparto que nos tocó, "los sueños que agonizan en presente".

Miro ausente a los seres que amo, que he amado, y en todos de alguna manera me falta "lo que dura una mirada", lo que les "sobra de un beso", el abrazo de una despedida, el te quiero que se quedó colgado en el perchero de la espera. Porque hay amados que tengo cerca, con los que convivo y sin embargo no me reconocen,  porque la memoria les ha jugado la más terrible y cruel de las pérdidas en vivo. También están los otros, los que partieron antes, dejando en mí, las heridas que deja la muerte inesperada,  el viaje a lo insondable.

Si todos, de alguna manera me hubieran regalado esos instantes y esas preciosas dádivas que son del alma o esos abrazos que llevan a los besos, hoy no estuviera "lamiendo mis heridas" y podría tenerlos sin tener nada.

Pero aunque Pasión canta, que "no es el momento de cambiar el rumbo de tus pasos", los míos los cambié por un destino escrito sin vuelta atrás.

Así que seguiré escuchando, seguiré viviendo en la música y la poesía que trae una canción, el atisbo del horizonte,  donde pasar pueda alguna vez, el eco de mi voz.

De ti.

Yo.

martes, 27 de mayo de 2014

Carta al alma en vuelo


Queridas alas:

¡Sí! A las alas, porque para que el alma vuele, necesita alas. Y, las mías comenzaron a aletear, en la convicción que no vale la pena estancarse en un nido, donde sólo un lado se ha formado con briznas de acero.
No, no vale la pena seguir utopías, seguir siendo sólo un "sms", sin derecho a voz, a marcar un número, hablar sin alcabalas, ni fronteras donde hay que presentar pasaportes , visas siempre negadas. No vale la pena  la claridad de una sola parte, cuando el otro es noche sin luz.
Cuando nunca hay la llamada necesaria en los momentos más dolorosos que desmoronan la vida y luego...al tratar de escuchar a viva voz, no hay respuesta, no hay número de casa, no hay...no hay. Sólo razones que no son razones, porque delincuente no soy para negarme en la amistad que proclaman, la urbanidad en la simple educación de un número, una dirección, un camino a llegar.

Así que, al vivir lo que me ha tocado en estos tiempos bizarros de pérdidas, de angustias, de dolores, no vale la pena, seguir con la utopía de quien en realidad, sólo existe cuando quiere existir en un "sms".


Yo.

PD. Me hubiera gustado decir como Benedetti:

"mis utopías
tienen el sello
de tus caricias"

Pero no fue así...

sábado, 3 de mayo de 2014

Una simple carta de amor


Amor mío:


¡Qué lugar común para comenzar esta carta! Te llamo mío, amor, sin percatarme que en las distancias, en el tiempo que corre impasible, los amores, el amor, no nos pertenece.
Ese sentimiento que nos envuelve, nos mueve, nos aterra o nos hace valientes, irracionales, es un todo que anida en una,  sin distingos de nada. 

Vago en tu nombre, naufrago en el mar que escogimos,  a dedo, para hacerlo parte de nuestra deriva, parte de un verso, parte de la narrativa que forja una historia. Capítulo a capítulo, nos fuimos evaporando, lejos quedan las euforias, el temblor de ver tu nombre grabado en mi teléfono, la sonrisa fácil, el mojar los labios presintiendo los tuyos, el  ahogarme de felicidad al escuchar tu voz.

El mito naufraga, tejer ya no es tarea de Penélope, ni mía tampoco, ya no espero, y eso, es triste, porque al no tener margaritas para deshojar, me tocó desgranar horas, minutos, tiempo y con él, la memoria y el olvido.

Quizás suene raro, pero al voltear la mirada, un espejismo se diluye en el camino que atrás queda y en él, apenas sobreviven  trazos de tu imagen que nunca fue real,  porque nunca pude mirarte de cerca y  acariciar con el dorso de mi mano, tu rostro. El espejismo se lleva el dibujo imposible.

De pie un rato, sentada otro, el horizonte siempre es una pupila en línea delante de mi y lo miro ausente, como ausente escucho ese eco que siempre me trae un rumor de voces,  de las tantas veces que grité tu nombre y sólo silencio recogí del viento.

Amor mío...¡tanto me pasa! y tú no estás, ¡tanto te pasará! y siempre me negaste, mi estar.
Sé feliz en lo que cabe ser feliz. Buena vida, te deseo.

Yo.


lunes, 2 de diciembre de 2013

Carta a Las Mujeres de mi Vida


A las Mujeres de mi Vida


¡Las Mujeres de mi Vida!  En estos días decembrinos, cuando las alegrías se confunden con tristezas, las risas y las lágrimas se funden en nostalgias; cuando el brillo de una estrella fugaz compite con el fuego artificial de miles de estrellas, que jamás la superarán. 

En estos días, cuando de la mano vamos por senderos de pesebres y árboles de navidad en transculturación inevitable producto de la comercialización, o en  simbiosis de tantas otras creencias; cuando el mundo, la tierra, se detiene, quiera o no,  a pensar en el Niño Hombre que nació un día para salvar al hombre de sí mismo, en estos días, anidan en mi alma, la mujeres de mi vida.
Mis abuelas, hermana, sobrinas...¡mi madre! 

Mi madre, quien me parió, quien ha sido y es norte de toda mi vida, guía aún de mis pasos, a pesar de no reconocerme, de preguntar cómo me llamo, quién soy, cuándo llegué, y, llamarme prima, hermana, amiga querida, creer que ella tiene catorce años o dieciocho años, delirar que vive en su tierra natal o cerca de ella, que su mente volvió al tiempo cuando  fue realmente feliz. A pesar de ello,  cuando una luz ilumina sus pupilas perdidas, y  me dice mi hijita, mi todo;  me aferro al hilo de la esperanza, pienso,  en que todo esto es una pesadilla que pronto pasará. Pero no es así, lo fugaz es eso, fugaz, como la estrella de los deseos, mentira también, porque es un meteorito que tocó la atmósfera iluminando al cielo por un instante. 
Su mente divaga, su corazón puede que se confunda, pero yo sé quién es ella,  la mujer más importante de mi vida. 

Luego, vienen quienes han sido también puntales en mi existencia, herencia en mis abuelas, sostén y bordón en mi hermana, amor maternal en mis sobrinas que llenan vacíos de hijas.

Y...hay otras, otras mujeres que han sido remansos, huracanes, en amistades de vida o en amores perdidos que fueron, lágrimas,  risas, música o poemas.

A todas las mujeres de mi vida, sepan hoy, les sigo amando por ser quienes son, eslabones en la cadena de mi vivir.

Les besa desde siempre.

Yo.

sábado, 2 de marzo de 2013

Carta al Recuerdo



Carta al Recuerdo


“Y haciendo un poco de historia,
nos volveremos atrás,
para recordar la gloria
de mis días de chaval”

                                ( Profecía. Rafael de León)


Querido Recuerdo:

Al recordar los versos de Rafael de León en su Profecía, de alguna manera siento que la memoria es algo así como “los ojitos de mi mare”, centinela de la vida. Porque la vida es una, pero vivir es mucho. En ese vivir,  la mente abre parcelas y parcelas donde guardamos los recuerdos, aunque en algún momento sintamos que los estamos perdiendo y caemos en la angustia de no recordar un nombre, unas palabras, un rostro, algún hecho que hasta hace poco nos llenaba la mente y hasta el corazón.
A veces, saltan en tropel, entonces, caemos en ese embeleso de extasiarnos con la vista fija, perdida, viendo sin mirar, porque tenemos las pupilas llenas de recuerdos.

Y te escribo,  recuerdo, porque serás olvido sin yo quererlo, porque algún rostro será una fotografía color sepia, porque alguna melodía me traerá la luz de un farol de media noche en unos ojos en los que me perdí; porque unos versos serán las palabras que he repetido para superar el dolor de la pérdida, de la ausencia, de los silencios lapidarios;  porque un aroma se quedará en mi piel recordando otra piel que fue mi abrigo. Para entonces, ya habré perdido el equilibrio de mis piernas, la claridad de mi voz que fue voz del eco del horizonte que diviso desde aquí, mis manos apenas sostendrán un lápiz y su trazo será inseguro, simulando los caminos de las montañas. Mis ojos, apenas sabrán mirar hacia dentro, porque no habrá una lente suficiente para mirar hacia afuera y quizás, estos recuerdos que me avasallan hoy, serán el olvido que llevaré hasta el final de mis días.

Querido recuerdo, lástima vana, saber que alguna vez te perderé, aunque sé que es el  ayer lo único que en realidad nos pertenece en el tiempo, lo demás,  son profecías, presagios, intentos de vida, ilusiones, proyectos, sinos sin destinos ciertos. Por eso termino con otro fragmento de Rafael de León:

“Y mientras que tu cantabas,
yo inocente, me pensé
que nos casaba la nana
como a marío y mujer.
¡Pamplinas! Figuraciones
que se inventan los chavales;
después la vía se impone:
tanto tienes, tanto vales.
Por eso yo, al enterarme
que llevas un mes casá,
no dije que iba a matarme,
sino que me daba igual”


Hasta siempre, y siempre, querido recuerdo.

Yo.

jueves, 14 de febrero de 2013

Carta a los amores sentidos…o ¿ perdidos?


Carta a los amores sentidos…o ¿ perdidos?


Queridos amores:
(sentidos siempre ¿perdidos? no sé)



Un febrero más, un 14 más, un San Valentín ondeado por quienes celebran hoy, el día del amor. Un Cupido, hijo de Venus y de Marte, vendado, a la caza de quienes desean  enamorarse para lanzar su flecha mágica, mitológica. Una mezcla de cristianismo y paganismo desde la antigua Roma.
Así, mi respetado San Valentín, romano,  se convirtió en el símbolo de esta celebración anglosajona, lo que me resulta una incongruencia, pero en fín, así son las cosas, como lo fueron en su día en la antigua Roma las fiestas paganas que se realizaban para la adoración del dios del amor, cuyo nombre era Eros y a quienes los romanos llamaban Cupido.
En el siglo III en Roma, el emperador Claudio II prohibió por decreto,  la celebración de matrimonios entre jóvenes en la firme creencia que si se mantenían solteros, sin familia, resultaban  para las guerras y defensa del imperio, mejores soldados, ya que no estaban atados a nada.
Surgió entonces un hombre de la Iglesia Cristiana Romana, sacerdote , quien se rebeló contra Claudio II, y el que seguro se dijo a sí mismo ( en mis palabras)  “esto no puede ser, es injusto, yo, voy a desafiar a este señor y voy a casar a cuantos jóvenes enamorados lo deseen, aunque sea en secreto” Y así lo hizo.

Claudio, se entera, llama a Valentín a Palacio porque sabe de la popularidad que se  había forjado el sacerdote casamentero y el santo, ni corto ni perezoso, en la reunión con el mismísimo Emperador se dio a la tarea de hacer proselitismo al cristianismo.  Claudio, lo miró y escuchó con interés , pero otros intereses reinaban y aconsejado por el Gobernador de Roma, Calpumio,  Claudio II mandó a encarcelar a Valentín.
Un oficial llamado Asterius, encargado de encarcelarle, vio la oportunidad de ridiculizarlo y de paso ponerlo a prueba. Le retó a que le devolviese la vista a una hija suya, de nombre Julia, quien había nacido ciega. Valentín aceptó el reto y en nombre de Dios, del Señor, le devolvió la vista. Este hecho convulsionó a la familia de Asterius quienes todos, se convirtieron al cristianismo. Pero esto no fue óbice para que el santo de los enamorados, saliera en libertad, por el contrario, Claudio  ordenó lo martirizaran y finalmente fuera ejecutado el 14 de febrero del año 270. Julia, agradecida por su milagro,  plantó junto a la tumba de San Valentín un almendro de flores rosadas, de allí que sea este el símbolo de la amistad y el amor verdaderos.

Símbolos, historias, mitos, realidades e ilusiones. Lo cierto es, que en nombre de un santo que casaba a enamorados a escondidas y de un dios, alado y bebé, es un día de febrero  la conmemoración de una muerte, celebrándose en gran parte de la tierra, el día del amor y en otros, agregado , el de la amistad.

No necesito un día, ni un 14 de febrero, ni un 30 de julio, ni fecha señalada, para celebrar al amor o a la amistad. 
A ti que he amado y me has amado, a ti, que me  honras y he honrado con la amistad, no necesitas ni necesito de este día para recordarte o recordar, que fuiste una rosa y una espina, un dolor y una alegría, una huella o un camino, unas manos o unos brazos, un beso o un recodo. Es más, que has podido ser una ilusión virtual.

Sin y con mucho que decir,  dejo estas líneas sin despedidas, que ya me he dado cuenta, que el corazón no conoce la palabra adiós, que si no recuerda en algún momento, no significa que es olvido. Por eso, hasta siempre amores  y a celebrar cada día,  lo que del amor sea.


Yo.


sábado, 2 de febrero de 2013

Fé de vida


Y...¿por qué no un poema que siga hablando de ti?


Fé de vida


he escuchado tu voz
un te quiero
un reclamo
unas risas
un dolor
dos reclamos
mil adioses sin despedidas

he leído tu voz
en cada palabra
he contenido la respiración
en cada verso
busco / rebusco
un algo que me de pistas
que aunque 
he escuchado tu voz
que he leído tus versos
no eres
no serás
un fantasma
o una ilusión que forjó mi alma
ávida de ti

Febrero 01 de 2013




domingo, 2 de diciembre de 2012

Siempre habrá un Diciembre


Siempre habrá un Diciembre


Queridos míos:

Sé que en estas fechas, siempre, se escriben y envían tarjetas de Navidad, de Año Nuevo,  notas emocionadas con los mejores deseos. Pareciera que el tiempo que marca el “otoñal-invierno”, nos embarga de perdones, de olvidos y de los mejores recuerdos. Sea cual sea nuestra creencia religiosa, o a lo mejor, ninguna creencia, pareciera la magia de Diciembre se instala en cada uno de nosotros, para acercarnos, para hablar después de los silencios, para llamar después de las ausencias, para preguntar después de las pérdidas, para cantar un villancico, aguinaldo o una gaita zuliana, ( esto en Venezuela) y…festejar en familia.

 ¡Sí! Diciembre reconcilia y en ese estado idílico, no quiero ser menos y sin árbol de Navidad o Pesebre, o luces multicolores, quiero desearles a todos los que me siguen, visitan, leen, se acomodan un rato entre las páginas de este epistolario o simplemente son lo que son en lo humanos que llegan a mí, quiero desearles, repito, un cúmulo de felicidad en los momentos que atrapen en el diario vivir, que el año por nacer sea grato y posible de salvar en cuanto escollo aparezca. Que el Dios de sus creencias guíe sus pasos y conforte en los ratos que parece caminamos al borde de un abismo o sentimos en nuestro cuerpo y alma, sólo el pinchazo de las espinas de un jardín, olvidando las rosas, que siempre serán de pétalos suaves. 
A ti, que me has amado, que he amado, mi abrazo y mi mano siempre puesta a servirte cual mi hombro de bordón, si lo necesitas alguna vez.

Que la Paz sea en todos nosotros.

Yo.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Carta al desencanto



Carta al desencanto


Siempre recurrente desencanto:

Aquí estoy de nuevo. Recogiendo las miserias que va  dejando señor o señora desencato, las lágrimas sorbidas una a una en medio de algún paradigma que me hizo sentir  llegaba a una atalaya, donde mirar pudiera la vida escrita en peldaños, parajes, hojas de un diario o de un libro cuyas páginas relataran mi historia.

Esta carta es corta, muy corta, porque mucho más que de tristezas, nostalgias, amarguras, melancolías, silencios y soledades, no se puede escribir en medio de este desasosiego, que resulta de la verdad tantas veces pedida  y al fin  declarada.

¿Qué se puede decir ante la verdad presentida? ¡Nada! Sólo seguir el camino que se tiene delante y no volver la vista atrás, porque ya no hay atrás, fue borrado de un trazo.

Así que estimado desencanto, queda usted colgado en el perchero de la ausencia, cuando antes era la esperanza la que colgaba en el otro perchero, en el de la espera, en el de la ilusión, en el del amor.

Sin más qué pueda decirle, se despide de usted atentamente,

Yo, la tonta útil.

sábado, 8 de septiembre de 2012

Carta al hijo de mi hija que nunca tuve




Carta al hijo de mi hija que nunca tuve

Sí, lo sé, parece una locura escribir doblemente una carta a dos seres que nunca han sido en mis entrañas. Lo que no es una locura, es que sí han existido en mi corazón.
Por esa razón, mi niño bonito, te escribo esta carta que nunca escribí.
Aunque no lo creas, te conozco desde siempre, desde que me vi en los ojos de tu madre cuando los abrió, nada más nacer. Porque ese día naciste con ella. La palabra mañana, tuvo significado, siendo entonces, cuando la esperanza se aposentó en mi regazo y en el regazo de tu madre.
Naciste varón, (no te enojes, pero esperaba fueras niña), y al ser varón, recuerdo un estupendo libro que leí varias veces tiempo ha, de Oriana Fallaci: Carta a un niño que no llegó a nacer, de donde extraigo este resumen que siempre me ha encantado:

“Serás un hombre o una mujer? Quisiera que fueses mujer. Ser mujer es fascinante, es un desafío que nunca llega a aburrir. Tendrás que batirte para demostrar que dentro de tu cuerpo liso y redondeado hay una inteligencia pidiendo a gritos que la escuchen. Te cansarás de gritarlo y, a menudo, casi siempre, perderás.
Pero no debes desanimarte, batirse es mucho más hermoso que vencer; viajar, mucho más divertido que llegar. Sí. Espero que seas mujer; no me hagas caso si te llamo niño.” “Pero si naces varón, me sentiré igualmente contenta y tal vez más, porque te verás libre de muchas humillaciones, de muchas servidumbres, de muchos abusos. Naturalmente, te corresponderán otras esclavitudes, otras injusticias; tampoco para un hombre es fácil la vida, ¿sabes? Y sin embargo, o precisamente por eso, ser hombre constituirá una aventura maravillosa, una empresa que no te decepcionará jamás.”

(Y todo porque tienes cola delante)
Así que mi niño, te tocarán fuertes batallas, te exigirán rudeza, te dirán que los hombres no lloran, que la ternura es cosa de niñas, de mujeres románticas, que esperan siempre estar enamoradas más del amor que de alguien. Pero no te engañes, ni permitas te engañen. La ternura también es cosa de hombres, llorar también es cosa de hombres, ser débil no es un defecto, si esa debilidad te hace ser mejor ser humano, porque te emocionas, porque siendo consecuente contigo y tus  sentimientos, esa debilidad te hará fuerte, capaz de aprender, de diferenciar lo bueno de lo malo y podrás   forjar un mejor destino para ti, aunque en el camino cometas muchos errores. Ya enmendarás la plana, que para eso sirven los errores.
La vida es el don que nos regala el Hacedor, vivir, es el compromiso de honrar esa vida que nos fue dada.
Así que mi niño, no escribiré para ti decálogos, tratados, guías o libros de autoayuda. Irás creciendo, aunque te duela, pero más te dolerá no crecer y para ayudarte en ese crecimiento, estamos todos los que te amamos desde antes de saber tu sexo, tu nombre.
Te amo, mi niño bonito, con ojos de auroras y fulgor del más grande amor, jamás sentido.

De ti y por ti siempre,
Yo.

Pd. Esta carta te la hubiera escrito, si hubiera tenido una hija y mi hija un hijo que fuera mi nieto.

domingo, 5 de agosto de 2012

Querida conocida-desconocida



Querida desconocida-conocida:

En este desbarajuste de vida compartida conmigo misma, me encuentro en el umbral de no conocerme,  ni mucho menos conocer a los demás. Así que contigo, que he llamado de tantas formas, pero que al final siempre ha sido amor,  comparto estas líneas en las que se devela esa parte extraña que no comprendo y que siempre está presente. Ese lado obscuro del amor, representado en todas nuestras relaciones interpersonales.

Hoy, leí algo que escribiste, porque ahora, los mensajes los tengo que  descifrar a través de lo público, de lo que dejas en una página web, o en un mensaje que te llegó a correo  y repites en reenviar con copia oculta. Leía de tu optimismo luego de hurgar en el arcón de las cosas pasadas, recibidas, guardadas, de lo vivido desde adentro, a lo acogido desde el adentro del afuera.
Concluí que,  es tan sano salir a flote de todo lo que vivimos  regular o malo,  triste o desolador porque de lo bueno, siempre estamos volando. Tú sabes cómo hacerlo.

¡Cuántas veces he borrado nombres, he tirado al tacho de la basura papeles arrugados de cartas inconclusas que llegaron, que escribí! Y digo inconclusas las que llegaron porque fueron dos líneas cada vez o una sola, de alguna vez.  Leía ese escrito y por esa extraña razón de ser como soy en esta mente analítica que no descansa y siempre pregunta un porqué, reflexioné sobre el conocerse y dejarse conocer. Sobre las transparencias en la amistad, en el amor, en sentir y dejarse sentir.  No, no te conozco, no te conocí y llamarte conocida es una temeridad de mi parte. Eres la persona que dice mejor conocerme y soy la persona que nunca llegó a conocerte.
¡Paradoja sin fín en nuestra relación amor-odio-intriga-rabia-amor-palabra-palabra-poesía-silencio... y luego,  frustración por todo lo no conocido.

Estoy cansada, agotada de este estira y encoge, que no sé hacia dónde llevará este conocerse en un no conocerse, por lo menos a mí, que me declaro cristalina hasta en mis iras más profundas o en mi más profundo amor.

Entre cisnes negros, sirenas afónicas, halcones, águilas, búhos, mariposas o margaritas, minotauro, golondrinas y velos de novia, me despido de ti, con toda la madeja entera y sus puntas a la vista,  sin saber si el hilo rojo se romperá, en algún momento en que suene un bing-bang.

Yo.


PD. Yo no tengo un arcón donde guardar el pasado. Tengo una vieja caja de bombones, donde guardo unas cartas, de cuando la gente escribía cartas a máquina, a pluma o a simple lápiz, venían en sobres con sellos o estampillas , según el caso y país. Será por eso que las extraño y escribo estas raras cartas que nunca escribí.

viernes, 29 de junio de 2012

Carta a un poema



Carta a un poema


Querido y necesario poema:

¿Qué puedo contarte de mi vida que no conozcas? ¿Qué puedo decir de ti, que no sea vivido por todos? Algunos cuentan tus sílabas, algunos riman y te llaman de tantas formas, que si sonetos, que si alejandrinos, que si blancos, que si prosa en un largo, largo etc. Yo, sólo te llamo poesía, versos que uno tras otro construyen un poema relator de sentimientos, de alguna emoción guindando en la punta de un lápiz o de la pluma sempiterna que rasga letras, en un papel formando la bella palabra. 

Eres mi poema, la catarsis necesaria para seguir con el bordón que me sostiene ante tanto avatar sufrido y a veces ante una alegría inesperada, súbita, que canta y se hace música, porque no lloran las letras, no se enjugan las palabras las lágrimas que brotan irremediables de ellas.

…Y te escribo poema, en la osadía de capturarte en el tiempo de mi tiempo:




Hay un afuera tras de  mi ventana

Ruge el viento,
bate espadas,
ramas de árboles que se inclinan.

(No abriré la ventana, si lo hago, tal vez arrase
con algún adentro que persisto en mantener)

La tormenta
explota estrellas y nubes,
rayos cortan el aire,
un nido se balancea,
los pichones pian.
No alcanzan las alas de los padres,
 para tanto cobijo.

(No abriré la ventana, mis oídos no soportan
el piar de los pichones,
el aullido de los perros de la calle
y la desidia del hombre que no recuerda,
los bancos de las plazas,
 las esquinas, las aceras, 
donde duerme un niño abandonado)

Hay noticias  afuera,
conmueven a la tierra,
a la otra humanidad-humana,
a los que tienen en la paz y el amor
su verdad, pero no pueden detener las guerras.

(No abriré la ventana.
olor a sangre y a tierra quemada,
no es parte de mi adentro,
porque irremediablemente,
hay un afuera tras de mi ventana)

29 de junio de 2012-E.Urrutia


Con todo mi amor, sin despedida posible, engarzado siempre en mi alma, 
Yo

viernes, 1 de junio de 2012

Carta a Junio


Carta a Junio

Querido mes de Junio:

Comienzas hoy, sí hoy es el día uno de junio de dos mil doce. Mitad de año, sexto mes del año, regido por Géminis, debes tu nombre a dos teorías. Una romana, que cuenta se te dio el nombre en honor a Junio Bruto por ser el fundador de la República romana o por estar dedicado  a la juventud y por la infaltable mitología que asegura es, por la diosa Juno, diosa romana, su par griega Hera, diosa del matrimonio y reina de todos los dioses. Juno era, es, porque supongo que los dioses no mueren, hija de Saturno y de Ops , además hermana y esposa (aquí el incesto no tiene cabida) de Júpiter, con el que procreó dos hijos: Marte y Vulcano y una hija, Ilitía. Para más apología de Juno, fue (es)  una deidad mayor de la religión romana,  formando la Triada Capitolina, culto importantísimo romano, junto a Júpiter y Minerva.

¡Ah! Siempre la mitología, los mitos, las leyendas, envolviendo en magia todo cuanto el hombre ha querido explicar y no encuentra cómo.  Junio, Géminis y unos días de Cáncer como de Mayo el final de Tauro invadido por Géminis.
Géminis, constelación que rige a Junio y está representada por los gemelos Pólux y Cástor.
Signo dual, de Aire, quienes han nacido bajo este signo se les conoce por  versátiles y  con una necesidad de realizar las cosas siempre en compañía. Pero además, son cambiantes, impredecibles a veces, inconformes, volátiles, virtuosos, intelectuales, pasan de la alegría a la tristeza con facilidad, el compromiso no es muy de su agrado, pero es que los gemelos se las traen, uno es mortal, Pólux y Cástor es inmortal. Imagínense tal contradicción. Pero para beneficio de quienes hemos tenido la dicha, de contar con geminianos cerca, sabemos que son además, amorosos,  que cuando aman, lo hacen para siempre, aunque como dice la hermosa canción , indefectiblemente y sin que se les contradiga: A su manera, que a veces y la más de las veces no es a la manera de una o de uno. O se aceptan tal cual son o se aceptan y se les deja libres.

Querido junio, me has traído en personas que he amado y amo, sangre que me llama tiita; aventuras que me miraron a través de unos espejuelos y reí hasta más no poder; poesía que siempre está presente; amigos que pasan y regresan y vuelven a pasar, saludan y se vuelven a ir.  Saltos a Cáncer, que me dejaron heridas en las que ya no encuentro cicatrices.

Festejo con todos en ti, Junio, el ser el depositario de sus nacimientos, porque mi historia se ha escrito y se escribe también con ellos, con quienes no concibo hoy, haber pasado por esta tierra sin haberlos conocido.

Gracias Junio, por ser el mes en que cumple años el amor.

De ti siempre,

Yo.


jueves, 31 de mayo de 2012

Carta a Las Parcas


Carta a las Parcas


Siempre rondadas, rondando, atravesadas, tropezadas, vividas y las que nunca permiten se les olvide, Señoras Parcas:

Según Wikipedia: “En la mitología romana las Parcas (en latín Parcae) eran las personificaciones del Fatum o destino. Sus equivalentes griegas eran las Moiras. Controlaban el metafórico hilo de la vida de cada mortal e inmortal desde el nacimiento hasta la muerte. Incluso los dioses temían a las Parcas: el propio Júpiter estaba sujeto a su poder.”

Es decir, que son  quienes controlan el hilo de la vida hasta el final, “controlan”, mas, no son la muerte sino las acompañantes de la vida hasta la muerte. Por supuesto, aclaran que ese hilo de la vida es “metafórico”,  en sentido figurado. Y tiene que ser así porque según leo, hasta a los inmortales acompañan. Los inmortales , los que no mueren, o los que ya murieron y son ahora inmortales. ¡Qué enredo más enredado!
 Lo cierto es, que si son  Parcas o Moiras, o lo que sean, se les teme, porque según entiendo cuando aparece  palpable una de ellas, es para acompañar el final de la vida que es el verdadero destino, la muerte.

 Sigo leyendo, esto es interesante,  nos ilustra   Wikipedia con la descripción de ustedes, Parcas,  -lo curioso es que siempre se habla de  una sola Parca, y no es  así, son varias-, por eso es bueno conocerlas por sus nombres y oficios:

“Los nombres de las tres Parcas eran:
§  Nona, que hilaba el hilo de la vida desde su rueca hasta su huso. Su equivalente griega era Cloto.
§  Décima, que medía el hilo de la vida con su vara. Su equivalente griega era Láquesis.
§  Morta, que cortaba el hilo de la vida, eligiendo la forma en que la persona moría.  Su equivalente griega era Átropos.
El primer documento conservado sobre esta deidades son tres pequeñas estelas (cippi) halladas cerca de la ubicación de la antigua Lavinio poco después de la Segunda Guerra Mundial.  Llevan la inscripción:
Neuna fata, Neuna dono, Parca Maurtia dono
Registran pues los nombres de dos de las tres Parcas romanas (Neuna o Nona, Maurtia o Morta) relacionados con el concepto de fata.
Se suponía que Nona determinaba la longitud de la vida del hombre como el dies lustricus, es decir, el día en el que el nombre del niño era elegido, lo que sucedía al noveno día desde su nacimiento para los niños y al octavo para las niñas.
Las repetición de los nundinae también era considerado un dies festus y como tal nefas por algunos estudiosos romanos como Julio César y Cornelio Labeo, porque en él la flaminica dialis ofrecía el sacrificio de una cabra a Júpiter en la Regia.

Pero qué leo, la Nona determinaba la longitud de vida del ser humano, al varón desde el noveno día de nacido cuando elegían su nombre y a la hembra le elegían el nombre  el ¡octavo día de nacida!, en otras palabras, un día más de vida para los hombres y un día menos para nosotras las mujeres. ¡Vaya desatino!
Por algunas razones personales, creo  necesario conocerlas un poco más, ahora que sé que no es sólo una, la que me acompaña en mi “hilo de vida metafórico”. Con razón siento que siempre camino con una multitud a mi alrededor y que no duermo sola, por más que no sienta la piel de quien amo, amaba o amaré. Allí están, con rueca, con tijera en mano, con guadaña o con una vara que mide como dice la Biblia, “con la vara que mides con esa misma vara serás medido” Ahora comprendo, por qué me cuido tanto de no desear a nadie la muerte, de celebrar la vida cada vez que abro los ojos al despertar y en cada respiro, ahora comprendo por qué lucho siempre para ganar batallas en el diario vivir, en la salud que merma, en las amenazas de muerte con nombres de cáncer o de órganos que dieron paso a bacterias o virus o a cuanto gusano se encuentre en esta tierra. Ahora comprendo, por qué me cuesta tanto aceptar que quienes amo se rindan ante cualquier batalla a librar. No mido como la Parca Décima a nadie. He recibido recientemente tanta noticia de muertes de familia, de amigos, conocidos. De tantos amados que hoy están luchando con todas sus fuerzas para ganar ese día de más que a nosotras nos restaron y a los que le concedieron el mismo, tratando de esquivar ser arrollados por un auto fantasma o por el cruel que sin menoscabo alguno se convierte en Morta y arrebata el hálito de vida que aún quedaba.
He estado sentada ante el paisaje de mi vida, ante las noches sin luna o con ella, ante la lluvia que cae después de un sol ardiente, he mirado desde mi atalaya el horizonte, he mirado dentro de mi casa, y sé, porque los ojos de la mujer de mi vida, mi madre, los miro apagaditos y sus años la acercan a ese corte de hilo, que la soltará a su  destino final. Que rondas cerca. No sé si me iré primero, mas, no te temo Morta, sé que estoy destinada a morir, como todos. Lo único que sí te pediría y eso por pedir, porque según entiendo , escrito ya está el cómo, es justamente, no morir con terror, como lo pido igual para todo aquel que amo y para todos los que sea posible sea concedida esa gracia. Por esto les escribo, te escribo Morta, esta carta que nunca antes escribí.

Me despido de ustedes…¿me despido? ¿cómo,  si van pegadas a mí como siamesas a mis costados?
Así que hasta más ver, tarde, espero, o cuando toque, que tocará.

Yo.