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miércoles, 22 de julio de 2009

Carta a la Gratitud




Mi siempre amada Gratitud:



Me he quedado sola en casa, leía un comentario entre muchos comentarios escritos en tantas partes. En todos o en casi todos un "gracias", "agradecida(o)", siempre una palabra que hace fehaciente el "sentimiento que nos obliga a estimar el beneficio o favor que se nos ha hecho o ha querido hacer, y a corresponder a él de alguna manera." (RAE). Lo traigo así, tal cual lo define el Diccionario de la Lengua de la Real Academia Española.


Yo sé que tú sabes Gratitud, que tengo miles de defectos, que suelo ser terca hasta lo irracional cuando siento tengo razón y no me demuestran lo contrario, que puedo ser "iracunda" cuando me siento herida, molesta por las acciones que duelen en mí hasta desgarrarme por causa de los otros, que soy humana en mis lados grises y más aún en los negros. Pero si hay algo que me reconozco sin ambages ni falsas modestias es, que te tengo en mí , como el haber más grande en mis cuentas de ahorro de la vida.


Soy agradecida por naturaleza, doy gracias por todo y hasta por nada. Quienes me conocen saben que un Dios te pague cuelga siempre de mis labios, que las infinitas gracias las doy hasta marear, porque no hay nada más gratificante que agradecer el bien recibido por pequeño que este sea.


Y hoy Gratitud debo agradecer a cada uno de mis lectores, a cada uno de mis amigos virtuales y aquellos que conozco de "vista, trato y comunicación", por cada palabra, gesto, que ha hecho y hace más llevadera esta angustia en la que vivo.


Hoy y quizás mañana, si mañana llega, mis gracias seguirán tatuadas en este papel público e intangible que es una página de un blog, pero que llega. Te llega a ti que entras por primera vez o que vuelves siempre para saludar o encontrar otra Carta nunca escrita.


Gracias doy al Dios de mi creencia, por aún seguir y sostener a quienes me tienen como un árbol que cobija, cuando no soy más que una brizna planeando en el viento sin puerto alguno.

Gracias doy a quien llama cada día para saber, a quien cada día me escribe una nota olvidando que antes de ayer nos dijimos adiós.

Gracias a ti Gratitud por existir en la palabra y en el sentimiento que me da la oportunidad de abrazarte en el abrazo que doy a cada ser que me deja un poco de sí, en este Buzón de Cartas ausentes y nunca escritas.



No me despido, nunca podría.


Te amo,

Yo.