
Carta a este no sentir
Extraño destinatario:
He llegado al punto en que no sé si siento, porque escribir al no sentir, es escribir a la nada de lo que habita en el cuerpo.
Es escribirle a la desazón, al desamparo, a la angustia o la mengua del tiempo en la vida que se quedó de repente sin sabor, sin aromas, sin mirada hacia alguna parte, sin sinfonía interior para escuchar los acordes del alma.
Te escribo y me escribo en este yo extraño, vago de limbo, perdido en el dolor y afincado en la estepa de una esperanza lejana.
Me duele el cuerpo, cada poro de mi piel, cada órgano, cada mirada hacia lo infinito que se acaba en el horizonte que cambia de lugar cada vez que giro y sin embargo es la misma línea difusa y distante.
Te escribo porque me siento enajenada en medio de un laberinto sin salida alguna, donde no hay candil que ilumine una alegría en medio de tanta angustia y tanta soledad.
Esta carta nunca escrita, al no sentir , es quizás la paradoja más grande que deja palpable el sentimiento más hondo en la sima de mi vida.
En la espera de un milagro,
Yo.
