viernes, 21 de noviembre de 2008

Carta al Silencio


Mi querido y extraño Silencio:

 

 Te escribo esta carta en medio de una tormenta, tormenta cierta,  con truenos y relámpagos, con lluvia que golpea fuerte los techos, que vibran y esparcen sus gotas como pedruscos en un derrumbe o deslizamiento de tierra.

Te escribo esta carta, desde el fondo de mi corazón, donde se produce otra tormenta que hiere mi vida.

Hoy, he estado particularmente triste y no es que sea cosa nueva, esto de la tristeza digo, cuestión que me ha asombrado y hace no me reconozca la más de las veces, porque siempre había sido alegre, porque soy alegre por naturaleza, pero desde hace un tiempo que cuenta años, se instaló en mí eso que llaman depresión. Y bien que está descrito el término, depresión, abatimiento, tristeza profunda, inhibición de todas las funciones psíquicas. Sí, ese querer, saber, que hay un mundo por  hacer y sin embargo, se siente una pesadez en las piernas, los brazos caídos, el ánimo que no permite el andar, los ojos siempre nublados, la vista perdida y perdida la estima que lucha por sobrevivir, en medio de tanto suceso pasado, pasando y por pasar.

Hoy me he sumido en  un silencio obligado por las circunstancias del amor. ¡Qué ironía! Cuando es el amor lo más bullicioso que existe. Pero llega el  momento de las grandes verdades, de reconocer el fracaso, de saber que no puede ser, que no hay vuelta atrás, que mañana en dos, no existe , por lo menos con quien pensaba podía existir. Y se planta el adiós, el dejar y eso para mí en medio del dolor es un silencio de tumba. Lo mejor es que me gustas silencio, pero por raticos. No soporto el silencio impuesto, el de las ausencias, el de los espacios vacíos, el silencio sin voz.

Así que aunque te llamé querido al principio, lo hice en honor, a los momentos en que te necesito para reflexionar sobre algo, o sobre el destino o la vida o la muerte, o la misma alegría de saberme aún aquí y escuchando el ruido de la naturaleza.

Pero en verdad, arrastrando este tiempo que sucumbe en la nada, eres silencio, lo que menos puedo querer en este instante, cuando la lluvia, que cae a raudales, no lava la historia que vivimos ella y yo.

 

¿Me despido de ti?  No creo sea posible. Vamos unidos, aunque no quiera.

Hasta siempre, entonces.

 

Yo.

 

9 comentarios:

DRIADA dijo...

Algunos dias he permanecido en silenci , pero so no es bueno y en cuento puedo parto a comunicarme. Asi que aqui me tienes un saludo y un abrazo

LEO MARES dijo...

triste carta...
un abrazo fuerte

mi despertar dijo...

Hoy te engancho a mí tomemos el té juntas..en mi blog
besos

Beatrix dijo...

Desde que me acuerdo lo he buscado a ratos, lo necesito en medio de tanto 'ruido'.
Original y hermoso blog. Un beso.

DRIADA dijo...

Te dejo un saludo

dakota73 dijo...

Mientras leía esta bella y triste carta , escuchando la voz de Yakira, se produjo por un instante eso que llamamos…belleza…. si eso. Recuerda querida amiga que el silencio aunque profundo es el espacio que suele haber entra las notas para formar una melodía. Te deseo la mas dulce da las canciones para tu vida, un beso grande.

Miriam dijo...

El silencio a veces es necesario, como tu dices para pensar reflexionar. Cuando se convierte en el otro silencio el de la ausencia suele aturdir peor que miles de ruidos, es feroz...
No dejes que las voces internas aturdan en ese silencio.
Sale a la luz, conéctate, busca, lucha en contra de la desazón...
MUchos hemos estado como tú, pero no sucumbas, por favor!!
MUchos abrazos y besos!!

efimero y abstracto dijo...

Hola !
El amor en silencio es mas intenso
saluditos

Anónimo dijo...

carta triste pero verdadera para muchas personas