jueves, 14 de mayo de 2009

Carta a la niña que fui


Amada niña de ayer no más:


Te escribo desde la nostalgia, desde este hoy que me ha arrancado jirones de alma, dejado marcas en la piel, muestras del renacer en cada entrada a un quirófano, un sobrevivir sobre la marcha de los diagnósticos.
Te escribo, desde mi casita de muñecas, con cocina que cocinaba de verdad, con unos tizones cuadrados blancos que parecían terrones de azúcar. Donde mis muñecos bebés nunca crecían y las que llegaban grandes fueron también hijas, hermanas, alumnas, pacientes, amigas, compañeras inseparables, confidentes de quién sabe cuánta pena una niña puede sufrir.
Te escribo desde mi libro Mantilla, de pasta dura, donde aprendí a leer y desde donde amé cada palabra que me llegaba en todo relato aleccionador que allí moraba, con sus imágenes de principios de siglo XX, los que me hacían soñar en ser como los niños buenos que relataban historias filiales, o como el maestro sabio que daba lecciones de vida en la bondad de una inocencia y el respeto inmenso hacia el prójimo, hermano que la vida nos va regalando.
Te escribo niña de ayer no más, desde mis cuadernos y sillita de cuero, que tenía en la “escuelita paga” de la maestra vecina y jubilada, que no se resistía a dejar de enseñar a leer y escribir a quienes dejaban a su cuidado, y para mí, que contaba con sólo cuatro años, era como un pre-escolar de hoy, pero desde donde salí, escribiendo de corrido, dejando atrás los palotes y las “o” redondas como soles.

Te escribo, desde mi habitación, donde mi cama fue escritorio muchas veces de los relatos que escribía después de leer alguna poesía que me hacía saltar lágrimas o una novela que hablaba de amores imposibles, donde María era la protagonista que moría sin su amado Efraín a su lado. Si hubieras sabido Jorge Isaacs, las veces que releí capítulos de tu maravillosa novela.
Te escribo desde Gallegos, Uslar Pietri, Andrés Eloy Blanco, Juan Antonio Pérez Bonalde, Otero Silva, Guillermo Meneses y la inefable Teresa de la Parra con sus Memorias de Mamá Blanca y su hermosa Ifigenia. Te escribo desde un interminable corrillo de escritores que dejaron mella en mi ser por siempre.


También te escribo desde mis sueños de hacerme religiosa, misionera en África, o en la propia patria sirviendo a Dios en los que nada poseen.


Pero sobre todo, te escribo desde mi inocencia, desde ese punto que sembraron en mí y que cultivé para siempre, en el creer sin falta en el ser humano, en la verdad, en nunca engañar y ser cómo soy, para ser como me enseñaron ser.
Hoy arrastro los abrojos que he encontrado en los caminos, los desencantos, los desamparos, mis iras, mis miedos, mis fracasos y victorias, la vida toda en el vivirla siempre tratando de no perder ese resto de inocencia noble que me hace decirte…a ti, que me lees ahora, te amo, aunque no te conozca de nada, pero baste saber que existes, que en mi palabra me reconoces y te reconoces, para hacerte parte de mí.

Te escribo niña de ayer no más, con el peso de este otoño solitario y doloroso, pero con los ojos llenos de mariposas de todos los colores, los oídos ensordecidos con el canto de cigarras y el chacharear de loros y guacamayas que andaban por las cercas de los patios de todos los vecinos, de la manzana del campo petrolero donde nací y crecí, para hacerme esa educadora de mi libro Mantilla y esta relatora de sentimientos en cartas nunca escritas.

Te escribo sin despedirme de ti, mi pedazo de niña de ayer, que aún habita en mí.

Te quiero,
Yo.


21 comentarios:

amor y libertad dijo...

esa niña es niña también hoy

Miriam dijo...

Yo también te amo, como tu dices, desde tus palabras sin cara, sin cuerpo.
Porque tus palabras son tu alma con pluma...
A tu niña, esa que siempre vivirá en ti, un abrazo de oso y besos en la punta de la nariz...
A ti adulta, joven, adolescente, niña, todas las que hay en ti, GRACIAS! por hacer que tus palabras nos acaricien y nos lleven a esas cartas que nunca se escriben...
Besos

Marina-Emer dijo...

una carta relato muy linda me ha encantado y al llegar a lo de irte a monja me lo creia de momento hasta que me di cuenta que era argumento de la carta .felicitaciones
besitos
Marina

Hecha de silencios dijo...

Toma a esa niña desde la mano tremula, un hilo de aire puro paseara por tus venas, una sonrisa pura se anidará en tus labios,
una vez mas comulgaras con la primavera.
Te abrazo

Rosario dijo...

La belleza de esa niña y su inocencia sigue estando aún en ti
Un besito Rosario

GAB dijo...

Cuanto de ti das en cada carta que bordas y entretejes... (con ese cuidado con que imagino que la niña cocinaba para los amigos imaginarios), un saludo y un abrazo.

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

... me repito más que los ajos, pero leerte es siempre llegar a la conclusión de que eres buenísima manejando las letras, retratando los hormigueos internos.
Besotes y buen fin de semana

Geni dijo...

Te sido una y otra vez y me pregunto como se puede escribir así,eres increíble.
La niña a la que tu escribes la tienes muy cerca siempre esta ahí, para inspirarte.
Un beso guapisima.

roxana dijo...

Me has hecho llorar!!! Es un recordatorio de una misma a traves tuyo! GRACIAS, PUES SABEMOS QUE EXISTIMOS CON LA SUMATORIA DE TODO UNO. A SEGUIR!!!! UN ABRAZOTE
Y BUEN FIN DE SEMANA. QUE BUEN RELATO Y QUE LINDA MANERA DE CONOCER MAS DE VOS Y CON OS.

Leo dijo...

Oh¡ mi amiga: que bien relatas tus interiores de niña, como me recuerda a la mía con 2 añitos en la escuela de pago, que duró poco tiempo debido a la entrada a los 3 de la guerra civil española.
Besos, querida, hasta otra vez.
Leonor.

··· Chun.Lii dijo...

admiro mucho este blog...
un saludo para la q escribe esta carta, y para esa niña a la que va dirijida, q a travez de esta carta nos da a conocer q esa parte inocente jamas muere, q habita en uno, a vecfes se muestra, otras veces prefiere vivir en silencio.
un abrazo.

dakota73 dijo...

Que hermosa idea es escribirle a ese niño que fuimos y que esta perdido en un rincón del castillo de nuestra adultez, sin duda el guarda uno de los tesoros mas grandes que es la inocencia y el amor espontáneo, te invito a que veas a mi niño perdido, un abrazo inmenso.

Mateo Bellido Rojas dijo...

Buenas...tardes, aquí.
Yo también hice, hace tiempo, un post recordando mi entrada con cuatro años en el colegio. Con 50 años cumplidos todavía sigo en el mismo colegio, aunque lo reformaron.
No olvidaremos lo importante que fue la escuela a los que nos enamoró la lectura y ahora escribimos.
Un abrazo.

[^Italian_Angel^] dijo...

Algunas veces simplemente no tengo palabras.. Pero me gustaria dejarte dicho que lei y meg usto esta carta, que pase como paso siempre aunque a veces prefiero callar a decir nimiedades..

Gracias por siempre pasar

carmensabes dijo...

Bellísima carta que toca los corazones de nuestra infancia..que aún sobreviven...

Rosario dijo...

Pase a saludarte
Un besito Rosario

Al dijo...

Absolutamente bello. Un cálido abrazo que cobije a esa niña de ayer, que -de seguro- ha de treparse a tus ojos para descubrir la vida.

Cartas que nunca escribí dijo...

A todos los que pasan, a los que dejan su sentir, a los que leen con ojos bondadosos estas cartas nunca escritas...¡gracias!

Abrazos.

Navegante Del Alma dijo...

Hola, que gusto ver como ha crecido este blog. Cuantas entradas nuevas. Iré comentando de a poquito y lentamente, me tomaré mi tiempo porque esto es para una musica suave, un café y el disfrute de la lectura.
Bellísima esta cartita.
Besos.

TAMARA.. dijo...

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Después de mucho tiempo sin entrar a tu blog entro y es tan bello aterrizar en este lugar lleno de tantos sentimientos plasmados en tus cartas tu música es como trasportarte y entrar a cada una de tus cartas y aprender de cada una de ellas gracias por compartirlas.. Son bellas y más que eso me dejan muchas cosas.. Un gran saludo.. Espero que estés muy bien ..
TAMARA..

Anouna dijo...

Que hermosa carta, tan descriptiva, tan tierna. Llena de recuerdos tan nítidos, tan propios como las señales en la piel. No te despidas de tu niña, llévala contigo siempre, ahí con la carta en la mano. Siempre es bueno volver a ella en ciertas ocaciones, para mirar la vida con su inocencia de ayer. Espero siempre la conserves, pues ella es muy hermosa.
Un abrazo, me estoy poniendo al día de tu lectura. Siempre me voy con una sensación tan grata.
Anouna