domingo, 5 de octubre de 2008

Carta a la Noche


Querida Noche:

Salgo al descampado de mi casa. Una tenue luz embarga la obscuridad del “afuera”, sin el candil del hogar encendido, con el farol de la calle a media luz, en un poste más allá del espacio que habito. Cierro los ojos y encuentro dentro de mis párpados una noche más obscura, sólo encendida en los reflejos de la película que comienza a rodar, de mi vida de hoy. No puedo negar en este instante, es así, lo consustanciada que me siento con la naturaleza y la paz que irradia el canto de las aves al despuntar el alba, al igual que el llamado de las mismas en el ocaso, al recogerse en sus nidos.
El sol ha huido detrás de una nube gris, quizás persiguiendo a otra de color ocre que se escapó primero antes de su partida hacia el oeste de la tierra, que da vueltas sin parar, como una noria gigante, en este crepúsculo que trajo a la noche pendida de un haz de luna.
Y me encuentras noche y te encuentro, convirtiéndonos en protagonistas de tu magia. Las sombras se adelantan o persiguen a los cuerpos, los cantos de los grillos, las luces de las luciérnagas, los ojos encendidos de alguna musaraña perdida en un bosque que da al río. Los perros que ladran avisando la llegada de un extraño, o por la solidaridad de la escucha de algún aullido lejano, de otro perro que quizás está sufriendo algún dolor. Ejemplo para el humano que pasa de largo ante el grito de otro humano vecino y prójimo, que clama presencia o tal vez, el refugio de un hombro amigo para la pena sentida.
Te escribo noche, porque en ti se dan los sueños y las ilusiones que la luz solar encandila con el día. Porque es fácil en medio de los temores que también traes, creer en hadas o en ángeles que nos protegen de las pesadillas que siempre nos rondan. Porque bajo tu amparo, es posible besar la imagen del ser amado cuántas veces se quiera, sin las miradas indiscretas de quienes no saben, no quieren, no aman, un papel de fotografía como puedo amarlo yo; e imaginar mundos y noches distintas, y sentir que es posible el orgasmo fundido en los cuerpos que se aman además de la piel con el alma.

Te escribo noche, bajo el manto de un poema o de una prosa perdida y encontrada bajo los rumores de unos pasos furtivos, que dejaron huellas en el corazón amante.
Te escribo noche, esta carta nunca escrita, porque en ti y por ti, he tenido entre mis brazos al amor, en la pureza de la inocencia de mi pensamiento y credulidad absoluta de su existir.
Otros amantes te tendrán por abrigo, siendo en tus horas, los dueños absolutos de todas sus fantasías.
Mientras yo, contemplo estrellas, luceros lejanos y una luna que se pierde detrás del velo de esta lluvia que recrea olvidos que son recuerdos.

Llega al medio final de esta carta, quien de ti se despide Noche, quedando eternamente contigo, en la espera de otro sueño realizable, Yo, quien siempre te guarda y aguarda para ver salir el sol, en una nueva aurora.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Quien fuera noche señora, para disfrutar en silencio y sin reproches todos esos sentimientos que expresa a la amiga insustituible de Selene

Lilyth dijo...

la mágica noche... nos entrega otra vida, nos muestra otro mundo desconocido al que a veces tenemos miedo, pero cuando nos aventuramos descubrimos que la noche nos acompaña en el camino a descubrir ese otro ser que somos cuando el sol de va.
Besitos!

Incombustible dijo...

La noche que, para algunos de nosotros, se ha convertido en refugio y en amiga...en fin, en la mejor hora para estar consigo mismo.

Un beso Esme, como siempre, hermosa entrada

Miriam dijo...

Ver salir el sol, en una nueva aurora...
Eso es lo que ocurrirá todos los días, y en alguno de ellos despertarás de tu noche con ese alguien a tu lado... para poder soñar también con la luz del sol, todo lo posible y lo deseable...
Besos

dakota73 dijo...

Para nosotros los poetas, poeta dije si por que no, la noche es nuestro mejor refugio. Cuando todas las luces se apagan, se enciende la de nuestra imaginación, que es la luz del día de nuestro cielo interior, un beso grande.

charlotte dijo...

Cartas que nunca escribi: No sabés lo que me costó encontrarte de nuevo, habia perdido tu lazo, pero esta noche trajo más de una sorpresa, y te encontre y encontre tu bella poesía de nuevo, hermosa carta, como siempre, pero esta vez es a La Noche, la cual a mi me fascina, un abrazo grande.

SUSANA dijo...

Es un verdadero homenaje al momento mágico del día. Las noches han sido testigos de los grandes insomnes de la historia de la humanidad.

Y seguramente también esta carta fue concebida y escrita cuando el día todavía no asomaba y las sombras eran cómplices de tus pensamientos.

Preciosa, mágica, llena de ternura.

Muchas Gracias Querida Amiga por la publicación!

Recibí mi abrazo!

DRIADA dijo...

Y que soñadores somos cuando pensamos o leemos sobre la noche y que vacia es la misma noche cuando se la vive en soledad y sin sueños.
o muy hermosa o muy terrible depende.
Un abrazo

Inés Bohórquez dijo...

Ah! la magia de la noche que fiel nos abraza y nos invita a disfrutarla...

noche llena de derroche y silencios noche libre de miedos que sucumbimos a sus deseos...

hermosa carta mi querida amiga !

un abrazo